No subestiméis la rutina.

Hay días en los que estás tan motivada para hacer ejercicio, que casi te cuesta entender cómo puede haber gente que prefiere estar tirada en el sofá en vez de estar pegando brincos como un canguro loco.

Otros días te cuesta un poco más sacar la motivación, y tienes que recordar lo bien que te has sentido otras veces al terminar de hacer ejercicio y cuáles son tus metas, para conseguir que te entren ganas de ponerte las mallas.

Otros días directamente no consigues encontrar ningún tipo de motivación… y esos días son en los que tienes que tirar de “el hábito” y no planteártelo si quiera. Simplemente te tienes que poner las mallas y empezar. Igual que cuando suena el despertador y te levantas para ir a trabajar. Sin pensarlo. Sin cuestionárselo. Sin remolonear. Simplemente hacerlo como una obligación más. Porque la rutina es una herramienta muy poderosa. Una vez que nos acostumbramos a hacer algo todos los días, el esfuerzo de ponernos a ello es muchísimo menor. Tengamos ganas de hacerlo o no, una vez que tengamos el hábito de hacer algo, simplemente lo haremos en modo automático.

Los expertos dicen que tan solo hacen falta 21 días para crear un hábito. Así que, ¿quién está dispuesto a esforzarse 3 semanas de su vida en crear un hábito saludable que le haga sentir mejor cada día del reto de su vida? 💪💪💪

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