Rascador por 5 euros, sin meter trastos en casa, sostenible y totalmente degradable 😜.

Solamente hace falta comprar una cuerda y enroscarla a la pata de una mesa. Para fijarla: silicona caliente, cola blanca, grapas… o atar un nudo (que es lo que he hecho yo).

Si queréis un tutorial sobre cómo enroscar una cuerda a la pata de una mesa o cómo hacer un nudo, me temo que lo vais a tener que buscar por Youtube porque esta vez no grabé vídeo mientras lo hice 😂😂😂.

Aún así comparto la foto porque desde que empecé a compartir mis ideas de reformas/bricolaje/decoración/homestaging… (o como quiera que se llame lo que yo hago)… si de algo me he dado cuenta es de que: más que “cómo” hago las cosas, lo que más útil os resulta es la idea en sí, porque se me suelen ocurrir soluciones que son muy simples, pero que a muchas personas no se le ocurren simplemente porque no son las convencionales.

Hoy por ejemplo me ha llamado mucho la atención una escena que he vivido en la tienda de mascotas: había una señora con un niño, comprando un transportín y una cosa que era como un transportín pero sin asa.
El niño ha preguntado: “¿por qué llevamos dos iguales?”. Y la madre ha dicho: “No son iguales, uno es una cama para que duerma y otro es para transportarlo”.

El niño se ha encogido de hombros sin entender la diferencia y yo he pensado que tenía toda la razón. ¡¡¡La cama solo era un transportín con la puerta abierta!!! Aunque su madre no fuera capaz de verlo y se ciñera a darle a cada cosa exclusivamente la utilidad para la que se supone que estaban concebidas.

Me ha parecido un derroche total de dinero, de plástico y de ocupar espacio en casa.

Justo justo lo contrario de lo que siempre intento hacer yo.

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