Masajes eróticos para mujeres, una experiencia por descubrir

El placer erótico o sensual femenino siempre ha sido un tema tabú, algo que no estaba permitido expresar en público o en sociedad, que se debía mantener en privado. 

Este empoderamiento lleva también a hacer ver que las mujeres no son seres de luz de manera permanente, que tienen sus sombras, y que es un error considerarlas como tal, pues eso las invisibiliza. En el apartado del placer, una muestra evidente de ese empoderamiento es el interés que han ganado los masajes eróticos.

Cada vez son más los centros que se instalan de este tipo en numerosas ciudades españolas, algo que solo es posible si esto tiene su traducción en usuarias que quieren disfrutar de esos servicios.

Masajes eróticos, placer desde la autoconfianza y la diversión

Las propietarias de Masajes Majestic para mujeres señalan que el principal objetivo de estos centros es crear un ambiente íntimo y de seguridad durante las sesiones. Son las propias clientas las que tienen que expresar sin miedos ni complejos que van buscando.

De este modo, en función de la experiencia previa con sesiones de este tipo, o las necesidades particulares de cada momento, se pueden proponer diferentes tratamientos. Los masajes nuru y los de carácter mutuo intenso extreme son perfectos para implementar una alta dosis de erotismo a través de posturas tántricas y la interacción con la masajista.

En caso de que la usuaria sea debutante o tenga poca experiencia, la dinámica pasa por sesiones más suaves, de menor contenido erótico. En cualquier caso, todo está pensado para aumentar la carga de placer sin generar ningún tipo de incomodidad.

Muchas mujeres acuden a estos centros acompañadas de una amiga, pues eso les da seguridad y les permite abrirse a nuevas experiencias. El juego y el humor son elementos básicos que promueven el placer.

¿Cómo se hacen los masajes eróticos? El contexto espacial

Un aprendizaje esencial de estas sesiones es que solo deben ser ejecutadas por profesionales o personas con experiencia. Al final, los masajes eróticos van un paso más allá de la curación y la relajación. Su objetivo incluye aumentar el deseo y la carga sensual.

Todo esto obliga a crear un ambiente de seguridad y relajación que haga que la persona que recibe el masaje se sienta segura. La música suave, la luz baja, los aromas y hasta el uso de velas son bienvenidos.

La temperatura es otro factor a cuidar. La estancia ha de ofrecer un ambiente cálido, pero sin excederse. De igual modo, la persona que ofrece el masaje ha de cuidar su estilismo, su outfit. El placer erótico no es algo exclusivo a nivel de piel, también influyen el resto de sentidos. Con el look hay que buscar algo que sea cómodo pero al mismo tiempo sensual.

Jugar con las texturas y las intensidades

Los masajes básicos se aplican con las manos, pero si el objetivo es erotizarlos, la finalidad es que la sesión no sea tan monótona. La creatividad es imprescindible y para ello pueden aparecer otras partes del cuerpo como los labios, la lengua o incluso los pies, manteniendo siempre la delicadeza.

Otro escenario en el que moverse es el de las texturas. Los pétalos de flores, las plumas, las telas suaves y todo tipo de objetos suaves que promuevan las caricias, las cosquillas y el tacto más fino son propios de los masajes eróticos.

Finalmente hay que centrar el interés en las zonas erógenas, sin olvidar que el mayor órgano de placer del cuerpo humano es el cerebro. En el proceso que conduce a las situaciones placenteras sensuales intervienen otras sensaciones, no basta únicamente con estimular directamente las zonas genitales.

De los masajes eróticos se ha escrito mucho durante siglos. Son técnicas que se han ido perfeccionando con el paso del tiempo, pero que quedaban históricamente como un tema silenciado.

Muchos libros se adentran en los misterios de esta práctica, ya sea para disfrutar de ella en pareja o en soledad. Por fortuna, ya son muchas mujeres las que libremente deciden dar un paso adelante y disfrutar de su sensualidad con estas técnicas, sin miedo al qué dirán y poniendo en el centro únicamente su placer.

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