excusas

¿Os habéis fijado en que solo hay dos tipos de personas? Los que siempre encuentran una excusa para no hacer las cosas, y los que siempre encuentran la manera de hacerlo.

El otro día leí a una chica en facebook que decía que se encontraba fatal físicamente pero que no se podía permitir ir al gimnasio por motivos económicos. En ese momento me dio mucha pena la pobre chica, porque parecía realmente angustiada por eso, pero luego pensé “¿Qué cojones? Si a mi me pasa lo mismo y precisamente por eso salgo todos los días a andar y me he puesto a hacer ejercicio en casa con un programa de ejercicios que te puedes bajar de cualquier parte y dos botellas de agua que utilizo de mancuernas.”.

Esto se puede extrapolar a prácticamente todo en la vida.  Y es que, si quieres, encontrarás una manera de hacer las cosas. Aunque no sea una manera fácil ni inmediata. El problema es que autocompadecerse y rendirse es mucho más fácil y más inmediato que coger el toro por los cuernos y mover el culo en busca de tu meta. Porque luchar por las cosas cuesta. Y lloriquear no cuesta nada.

Siempre es más cómodo buscar una excusa o echarle la culpa a un problema ajeno a ti (como en el caso de esta chica el no tener dinero), y pensar que los demás tienen más SUERTE que tú porque ellos sí que pueden hacer eso que tú estás deseando, que esforzarte para conseguirlo. Cuando en realidad lo único que pasa es que eres redomadamente vago.

Todos tenemos problemas en la vida: familiares, económicos, de trabajo, de salud… (por lo menos yo no conozco a nadie que tenga una vida perfecta) y evidentemente todos podemos pasar por una mala racha. Pero no todos nos pasamos el día lloriqueando por esos problemas. Protestamos si nos ha pasado algo malo y nos desahogamos cuando nos vemos sobrepasados en un momento dado… pero casi siempre lo hacemos por una cosa en concreto (la que esté mal en ese momento): si hemos tenido una movida con el jefe, si nos deja nuestra pareja, si nos duele la espalda… Pero hay gente que LO ÚNICO que hace continuamente es lloriquear por lo desgraciada que es y por la MALA SUERTE que tiene. Y, curiosamente, es gente a la que le pasa en TODOS los niveles de la vida, y le pasa SIEMPRE.

Evidentemente no estoy hablando de personas que tienen un problema real grave, como que se hayan quedado tetrapléjicos, ¿eh? Hablo de gente con vidas normales: con cosas buenas y cosas malas. Vamos: NORMALES.

Yo he conocido a mucha gente así y he visto que en el momento en el que alguien les da una solución a su problema, encuentran una excusa de nuevo para seguir hundidos en la mierda. Si habéis tenido a alguien así cerca, seguro que sabéis de lo que estoy hablando. Por seguir con el ejemplo de esta chica, podría ser algo como que tú le regales un mes de gimnasio y luego no le cuadre el horario de las clases a las que quiera ir, y se sienta doblemente culpable por no ir al gimnasio y encima sentirse en deuda contigo.

Y es que, como leí una vez en algún sitio: “Hay gente que encuentra una solución para cada problema y gente que encuentra un problema para cada solución”.

Si sois de las primeras, ¡huid de las segundas como de la peste! Porque no les vais a poder ayudar y a cambio vosotros cada vez os vais a sentir más preocupados, desdichados, agobiados e infelices. Y es que, si intentas darles la mano para sacarlos del pozo, lo único que puedes conseguir es que te tiren ellos a ti dentro… porque NUNCA JAMÁS vais a poder ayudar a alguien que en realidad no está dispuesto a ayudarse a sí mismo.