Lunes: hace frío, tengo sueño y toooda la pereza del mundo… y encima me toca hacer el BBG de brazos que es el que más odio.

Me ha costado sacar ganas para ponerme, pero luego he recordado el primer día que me puse a hacerlo y se me ha pasado la pereza de golpe. Y es que, ya sabéis que la manera de medir el progreso es a base de comparar fotos del antes y del después.

Recuerdo que el primer día me costó bastante hacerme las fotos y salí súper seria porque no estaba cómoda con lo que veía delante del espejo.

 

Desde luego, me hice las fotos sin ninguna intención de enseñárselas a nadie y jamás en la vida se me hubiera ocurrido compartirlas en redes sociales ni bajo amenaza de muerte. Y sin embargo unos meses más tarde no me costaba nada hacerme fotos en bragas, sonreír mientras me las hacía y publicarlas tan alegremente en mi cuenta de instagram. Y ese es el mejor avance que se puede lograr: sentirte a gusto contigo misma. 💪💪💪

 

¿Y vosotras? ¿Sonreís mientras os miráis en el espejo? Si la respuesta es “no” que sepáis que cambiar eso solo depende de vosotras mismas, así que ¡vamos! ¡Dejad de poneros excusas y de boicotearos a vosotras mismas! ¡Que vuestra meta está a tan solo 28 minutos de ejercicio al día!

 

Como seguro que alguien me los pide, os dejo los enlaces a los posts en los que os empecé a hablar del BBG:

  • ¿Qué es el BBG? Mis primeras experiencias con él en el post “Si no puedes volar, corre
  • ¿Qué materiales se necesitan? ¿Cuantos días a la semana se hace?  Intenté resolver todas las dudas que me prenguntábais en el post: “Dudas sobre el BBG
  • Los espectaculares resultados que tuve en tan solo seis semanas haciendo BBG y cuidando un poco más la dieta, en el post “Ejercicio y nutrición
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