Este fin de semana en el pueblo, hemos estado hablando de cómo la motivación y la manera de afrontar la vida que tengamos cada uno, puede afectar drásticamente al resultado final (por ejemplo, en el caso de dos personas enfermas, que es mucho más fácil que se recupere la que se mantenga optimista frente a la enfermedad que la que se esté todo el día autocompadeciendo).

Yo hace ya muchísimos años que aunque no entienda algo o crea que no puede funcionar, no me atrevo a aseverar que absolutamente nada sea mentira… porque también hubo un tiempo en el que se consideraba una idiotez que la tierra fuera plana porque no había manera de demostrar que lo fuera, o que existieran los microorganismos porque no pudieran verlos… así que no descarto ninguna teoría mística sobre energías y cosas así porque si empíricamente se ve que funcionan, aunque la ciencia ahora mismo no pueda demostrar el porqué funciona no quiere decir que no tenga una base real (aunque de momento no podamos saberla con nuestros medios).

La conversación terminó derivando sobre cómo muchas veces notas que alguien te mira aunque esté a espaldas de ti y a mucha distancia, o sobre cómo piensas en un amigo y al rato te llama. Una de mis amigas decía que eso son bobadas (la pobre es carne de demostraciones de laboratorio) aunque el resto todos decíamos que lo habíamos experimentado mil veces en nuestras propias carnes pese a que ella dijera que eso no tenía ninguna base científica (me hubiera gustado que estuviera allí Espeso para hablarle sobre física cuántica y las bases científicas sobre energías con las que él trabaja todos los días).

En fin. El caso es que buscando por internet vídeos sobre transmisión de energía he encontrado uno que me ha flipado.

Es el experimento de un japonés llamado Masaru Emoto, que quiso comprobar si nuestras emociones pueden cambiar físicamente las cosas sobre las que las proyectamos… así que para su experimento cogió agua destilada, la congeló y la examinó al microscopio. La estructura molecular vista desde el microscopio electrónico, era esta:

Después metió el agua destilada en diferentes frascos y puso en cada bote una etiqueta como “odio”, “amor”, “alegría”… y expuso los frascos a esas emociones.

Por último volvió a congelar esos botes y a examinar el agua de esos frascos al microscopio… y ¡¡¡el resultado fue completamente sorprendente!!!

Resulta que en los que había proyectado sentimientos de bondad y amor, habían cambiado completamente su estructura por formas bonitas y estrelladas, como estas:

 

Mientras que en las que había proyectado emociones negativas, tenían un color y una forma completamente horribles y desorganizadas, como estas otras:

 

Incluso el agua contaminada, cambiaba radicalmente su estructura molecular cuando la bendecía proyectando sobre ella sentimientos de amor:

 

Tenéis una versión cortita del vídeo en este enlace, aunque también podéis ver el reportaje completo en este otro enlace.

 

Lo siento por los descreídos, pero esto es evidencia física. Está demostrado que el agua es uno de los elementos más sensibles a los cambios energéticos… y nosotros mismos somos energía, y proyectamos energía.

Teniendo en cuenta que el 70% de nuestro cuerpo es agua… ¿seguís pensando que las emociones que los demás proyectan en nosotros o las que proyectamos nosotros mismos no nos afectan?

Quizá para otra vez que os miréis al espejo y penséis “Joder, que horrible estás hoy”, “Vaya mierda de vida que tienes” o “Eres una bola de grasa”… deberíais plantearos cuánto daño os podéis estar haciendo a vosotros mismos y pensároslo dos veces ;-)

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  1. Marian 4 abril, 2018 at 07:20 Responder

    Quería ponerle ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ a este artículo pero no veo el apartado de valoraciones.
    Me ha encantado. Gracias Sandra

  2. Ana 4 abril, 2018 at 08:16 Responder

    Busca a Masaru Emoto en wikipedia y luego hablamos ;)

  3. Ana R. 4 abril, 2018 at 11:43 Responder

    Joder!! Me he quedado así: O_O

    Yo ya había leído sobre un experimento con arroz cocido, no sé si te sonará. Es igual pero, en lugar de utilizar agua, se usaba arroz cocido. A un frasco le decía cosas bonitas y a otro lo insultaba. A la semana, el arroz al que había insultado se había vuelto negro y el otro seguía igual.

    Desde que leí sobre ese experimento y vi los resultados de un montón de gente que lo había hecho en casa, tengo otra percepción de las cosas!

    Me ha encantado este post. Muchos besos!!!

  4. sara 4 abril, 2018 at 12:22 Responder

    Te diré algo que me ha cambiado la forma de ver las cosas…REIKI… Todo es energía, y el reiki te enseña a canalizarla no solo en tu beneficio, sino en el de todo lo que te rodea. Te lo aconsejo, de corazón

  5. Sonia B 4 abril, 2018 at 12:33 Responder

    Yo creo que se puede ser escéptico a la vez que abierto de mente, es decir, yo creo que parte de la hipótesis de las energías puede ser verdad, por el principio de incertidumbre de heisenberg, es decir, cómo la observación modifica el objeto observado, o cómo las partículas se comportan a veces como ondas.

    Esto puede dar pie a una libre interpretación, y ha llevado a muchos autores a darles explicaciones más o menos creíbles, por ejemplo, el secreto. Por ahora, hasta que haya una mejor explicación, tú puedes elegir creerlo o no, yo nunca me he atrevido a descartarlo del todo, aunque siempre con matices.

    Lo que ya me gusta menos es cuando hay experimentos que han sido claramente manipulados para vendernos algo, como por ejemplo este de Masaru Emoto, que se han repetido en igualdad de condiciones y no han dado los mismos resultados, o se han hecho con intenciones claramente comerciales.

    Entre muchas cosas que vienen en su entrada en wikipedia, se puede ver que este hombre vendía: agua tratada por un método propio denominada agua “hexagonal”, “ortogonal” o en otras ocasiones agua “Hado” que tiene la característica de generar más agua de ese tipo al mezclarse con agua “normal”. En el pasado también comercializó “agua Indigo”, “geométricamente perfecta” que es un “concentrado altamente cargado hexagonalmente”. También supuestamente Emoto crea y vendió “agua estructurada” que es “más fácilmente asimilable a nivel celular”, por 35$ la botella de 225cc (precio de 2006).

  6. Veritas 4 abril, 2018 at 15:13 Responder

    Exactamente Sonia, Emoto era un fraude de manual que seleccionaba las imágenes que más le convenían para satisfacer su propio sesgo. Se ha discutido muchas veces. Un ejemplo:

    https://lacienciaysusdemonios.com/2013/02/04/la-memoria-del-agua-i-las-fabulas-de-emoto/

    P.S.: Mis respetos a tu amiga ´carne de demostraciones de laboratorio´

  7. Lolalolitalola 6 abril, 2018 at 09:31 Responder

    Aunque esté demostrado que lo de Emoto es fraude (además yo lo encontré como musica clasica-heavy metal en vez de palabras bonitas-insultos) tengo que romper un cargamento entero de lanzas a favor del Secreto. Lo aprendí de tí y ha funcionado tantísimo que estoy sin explicación para muchas cosas que me han pasado. Te debo una muy grande!

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