El otro día os contaba la importancia de hacer entrenamientos de fuerza y potencia para ganar en salud cardiovascular… pero se me olvidó comentar la importancia de estirar bien los músculos, sobre todo después de hacer ejercicio.

Estirar después del ejercicio es fundamental para conseguir que los músculos se recuperen del ejercicio, evitar el acortamiento muscular y reducir la posibilidad de sufrir sobrecargas y lesiones. Pero, además de los cinco minutos obligatorios de estiramientos después del deporte, es aconsejable hacer alguna rutina completa de estiramientos dos veces por semana, para mantenernos flexibles y funcionales.

Hay mucha gente que hace ejercicio pero no se molesta en estirar, y la consecuencia más evidente es una mayor probabilidad de lesiones y un atrofiamiento muscular, como no llegar a tocarse ni los dedos de los pies, o los dedos de las manos por detrás de la espalda, por ejemplo (sí, si no podéis hacer ninguna de esas cosas, se considera un problema).

El otro día ni siquiera lo comenté porque es algo que yo directamente doy por hecho.

Los que me conocéis de hace más tiempo sabéis que yo siempre he hecho actividades como el yoga o el tai-chi. Y es que, como soy informática y me paso la mayor parte del día sentada en una silla, me parece imprescindible estirar y relajar bien los músculos para evitar lesiones… sobre todo la espalda. Es una inversión de tiempo-salud directamente proporcional: tiempo invertido haciendo yoga-tiempo evitado en ir al fisio.

El año pasado iba a clase de yoga todas las mañanas y ¡me encantaba! Era fantástico poder empezar el día haciendo un ejercicio tan completo, que luego me dejaba activa y relajada el resto del día. Y además mi profe y mis compañeras eran supermajas y me lo pasaba muy bien. Pero como este año he empezado a ir a trabajar por las mañanas a la oficina, ya no puedo ir a esa clase. He intentado buscar otras pero me pillan más lejos o no me cuadra el horario… así que he optado por volver a hacer yoga en casa.

Lo bueno de hacer yoga en casa es que lo puedo hacer a cualquier hora. Los días que me levanto muy agarrotada por haber dormido en posturas raras, hago veinte minutos de posturas básicas o de saludo al sol antes de desayunar y vestirme y mi agarrotamiento desaparece de forma instantánea. Salgo de casa más activa y relajada (y poder hacer cosas con pelos de loca y y pijama, siempre es un plus, jajaja) .

Otras veces, lo hago por la noche, después de darme una ducha de agua caliente, que es cuando los músculos están más elásticos… y lo hago antes de ir a la cama, porque me deja el cuerpo súper relajado y concilio el sueño más rápido.

Para mí, lo único malo es que si no eres un experto en yoga, puedes poner mal las posturas si no te las corrigen. Y además, a mí se me olvidan las secuencias de ejercicios y me aburro de hacer siempre las pocas posturas que me sé… Pero la solución para las dos cosas está en internet: porque cada vez hay más apps y gimnasios online que te proponen diferentes rutinas con videotutoriales en los que te van dando instrucciones detalladas para que puedas llevarlo a cabo correctamente, y van incrementando la dificultad en función de lo que quieras conseguir: fuerza, flexibilidad o relajación.

Como con todo, en la opción casera, lo que sí es necesario es tener conciencia del propio cuerpo y de nuestras limitaciones.

Lo mejor del yoga y los estiramientos es que son súper agradecidos, porque en muy poco tiempo se ven avances. Y lo mejor no es solamente que, mientras lo hacemos, tenemos una postura corporal correcta… si no que el cuerpo aprende, y después, incluso en las actividades más cotidianas, adoptamos una mucho mejor higiene postural, incluso sin darnos cuenta.

Por eso yo os recomiendo encarecidamente que, además de hacer algún tipo de actividad deportiva de alto desgaste (como las que comentaba el otro día), practiquéis también algún tipo de actividad moderada de estiramientos y relajación. Sobre todo si tenéis trabajos sedentarios o un nivel de actividad física muy bajo.

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