Lo que más me gusta de los cumpleaños, son las felicitaciones.

Es divertidísimo leer las cosas que te pone la gente y ver quiénes se acuerdan de ti, porque muchas veces son los que menos te esperas. Y sobre todo porque las felicitaciones también sirven para darte cuenta de qué grado de relación tienes con la gente… porque dependiendo de la cercanía, el protocolo exige que los menos allegados te feliciten por facebook, los medianamente allegados por whatsapp, y los mas amigos te llamen por teléfono.
Y aquí… tengo que decir que este año he recibido dos llamadas que no me esperaba.

La primera fue de la Diego. Todas dábamos por hecho que me iba a felicitar por whatsapp. De hecho, a esas horas Pili ya me había preguntado un par de veces: “¿Y Diego no te ha escrito todavía? Qué raro…”.
La verdad es que no tenemos una relación tan estrecha como para tener que felicitarnos por teléfono, porque solo nos habremos visto en persona seis o siete veces contadas… aunque las tres últimas hayan sido suficientes para que esté loca por él como una adolescente trastornada.

De hecho, precisamente por eso, la semana anterior habíamos tenido la disyuntiva de si invitarlo o no a mi fiesta de cumpleaños:

  • (Patri) ¿Y a Diego lo vas a invitar a la fiesta de mañana en tu casa?
  • ¿A Diego? Pues no tenía intención… ¿debería?
  • (Patri) Hombre, no sé… Yo creo que sí. Salimos muchas veces con ellos de fiesta. Yo sí que lo invitaría…
  • (Enma) Ya… pero si lo invitas a él los tienes que invitar a todos, porque en realidad salimos con todos por igual.
  • (Patri) Ya, eso es verdad. Pero eso ya es mucho jaleo, porque con algunos casi no tenemos relación. Yo por lo menos hay un par de ellos con los que casi no hablo… Lo mismo puedes invitar solo a los que tengas más relación.
  • ¡Sí, claro! A Diego y a Javi… En amor y compañía, ¿no? Lo que me faltaba, prfffff.
  • (Enma) Jajajajaja.
  • (Patri) No, no, entonces mejor no, tienes razón.
  • (Enma) No sé… porque también es verdad que últimamente hablas con él todas las semanas un par de veces… También es un poco raro que no le digas nada…
  • (Pili) Hola chicas, tomad… vuestras cervezas… He tardado un poco porque la barra estaba llena de gente. ¿De qué hablábais?
  • (Enma) De si Sandra debería invitar a Diego a su fiesta de precumpleaños.
  • (Pili) Pero si Diego está de vacaciones en Valencia, que se han ido todos a pasar una semana. No va a estar aquí…
  • ¡PERFECTO! Pues problema resuelto entonces. Le digo que voy a hacer una fiesta y que luego iremos a tomarnos algo por el centro, y que si están por ahí, los invito. Así quedo bien y me libro del marrón.
  • (Enma) Jajaja. Me parece bien.

Le escribí diciéndole eso, y efectivamente me contestó que no podía ir porque estaba de vacaciones. Después de eso ya no hablé más con él hasta ayer.

 

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