Hoy he vuelto a ir al gimnasio a hacer máquinas y no solo taichi (que es a lo único que iba últimamente), porque después de estar el sábado con Roberto, que tenía el culo como para partir nueces, me entró un poco de complejo de “flan de gelatina”.

¿¿¿Cómo lo hacen los viejos millonarios para tirarse a las súper modelos con las que están, sin que les entre complejo de uva pasa metida en remojo???

Patri dice que es que los tíos tan buenos están muy bien si los ves de lejos, o por la tele, o tú eres un pibón igual. Pero si no no puedes evitar compararte con él todo el rato y pasarte el polvo pensando que deberías hacer más ejercicio… y algunos incluso están tan duros que cuando te das contra ellos te haces hasta daño.

 

El caso es que, después de haber estado hora y media en el gimnasio, cuando he llegado a casa me he preparado una triste ensalada de pepino (para no tirar por tierra el esfuerzo), y después me he metido en FaceBook, a cotillear un rato.

He vuelto a mirar (de estrangis) el perfil de Roberto y sigue teniendo 20 años. Ya sé que parece algo evidente, pero yo que sé… tenía esperanzas de haberlo visto mal ayer.

Luego he leído las actualizaciones de estado que han puesto mis amigas en clara alusión a mis aventuras del sábado:

  • Pili: “¿Qué le dice el 2 al 0? VEINTE conmigo”
  • Enma: “Algunas no pueden beber leche… pero bien que comen YOGURES”
  • Patri: “De tapas y vinos. ¡Que gran cosecha la de 1990!”

¡¡¡Que hijas de puta!!!, jajaja.

Yo he publicado: “La dieta del yogur no funciona”, y en menos de 5 minutos me habían contestado todas (como era de esperar) con frases de doble sentido.

Jajaja, me encanta FaceBook, es el radiopatio del futuro.

 

El caso es que un chico muy majete de mi pueblo (con el que estuve tonteando en fiestas y nos quedamos con las ganas de rematar porque tuvo que llevar a su hermano a casa, que tenía una castaña que no se tenía en pie), me ha preguntado: “¿Qué quiere decir esa frase? Porque la dieta del yogur no me suena de nada. Yo es que soy más de la del cucurucho… guiño guiño)”.

Cuando me he dado cuenta, llevábamos dos dos horas hablando y me estaba preguntado que cúando lo invito a venir un fin de semana a Valladolid a mi casa… y le dije que cuando quisiera.

  • “Pues entonces voy este mismo, ¿¿para que vamos a esperar más??”.

 

Jajaja. Joder… no se lo ha pensado dos veces el tío. ¡Si es que está claro que los planes salen cuando menos los estás buscando!

Solo espero que para el fin de semana se me hayan quitado las agujetas que estoy empezando a notar hoy por culpa de Roberto… y las que voy a tener mañana por culpa de la sesión de hoy de gimnasio… y sobretodo sobretodo,  que no se me adelante la regla, jeje.

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