Mañana es mi cumpleaños (treinta y dos añazos ya… ¡¡madre madre!!) .

Lo peor de cumplir años a mediados de agosto, es que todo el mundo está de vacaciones, y no tienes con quien celebrarlo. Pero este año he tenido la suerte de que este finde han coincidido aquí todos mis mejores amigos: Patri, Toni, mi hermana… ¡y hasta Olivia y Pedrito! (que hacía mucho que no venían). Así que ayer hice una fiesta en mi casa y los invité a todos.

Toni me preguntó si podía traer a su… su… Bueno, a la tía con la que se lió en la última boda. No tenemos claro si es novia o no, porque aunque siguen quedando muy a menudo y se van por ahí los fines de semana a hacer escalada y la lleva a los cumpleaños de sus amigas (ejem ejem)… él insiste en que solo son follamigos. Aunque claro, tampoco nos fiamos mucho de él, porque ya sabemos que Toni no distingue muy bien esas cosas, jajaja.

A la hora de los regalos, parece que este año se han puesto todos de acuerdo para regalarme textiles, porque me han comprado:

  • Mi hermana: un bikini palabra de honor y dos foulards.
  • Oli y Pedrito: un bolso y una cartera.
  • Enma, Pili y Patri: un vestido, un bolso, unas deportivas, un pantalón de chándal, y dos camisetas de deporte.
  • Toni: una funda nórdica.

El regalo de Toni fue el que más me extrañó, porque me hubiera esperado más que me regalara un vibrador o algo así… hasta que me dijo:

  • No sé si te gustará, pero es que no sabía qué regalarte… le he dado mil vueltas pensando “¿Qué cojones se le regala a una tía que no tiene hobbies ni aficiones ni nada? Si lo único que le gusta es dormir y follar. ¡Coño! ¡Pues ya lo tengo! ¡Algo para la cama!”. Y te compré una funda nórdica.

¡Jajajajajajajaja! La verdad es que tiene su lógica… y desde luego es un regalo al que le daré mucho uso.

Compartir: