Que desastre de vacaciones de semana santa!!! Fui al pueblo porque me apetecía desconectar y relajarme… en plan turismo rural… y he vuelto con unos cuatro kilos más y bastante más estresada de lo que fuí.

A las 6 de la mañana me despierta cantando el puto gallo de la vecina y a las 7 las golondrinas, que para más inri se posan en la ventana para que se les oiga cantar mejor. ¿Quién dijo que había silencio en el campo?!!! Así que te toca levantarte, porque encima ya tienes el horario cogido y a las 8 estás despierta del todo.

Y que haces? Pues en mi pueblo nada. Pero nada de nada, eh? Solo hay un bar que no abre hasta la hora del café y solo van los viejos… y a eso se reducen todos los negocios del pueblo. ¿No querías desconexión y turismo rural?, pues toma turismo rural :-S

En una casa como la nuestra, por mucho que pongas la calefacción no entras en calor en todo el día… Así que sentada al brasero mañana, tarde y noche. Que un día vale, pero una semana entera… prfffff. ¿Y que haces sentada todo el día? Leer un libro tras otro, ya ves que divertido. Así que por aburrimiento, cada media hora me levantaba a comer. Cuando la gente se pregunta que por qué en el pueblo se come más debe ser porque no han ido al mío: para mantener la temperatura corporal, matar el aburrimiento, y para volver a encontrarle sentido a la vidaaa!!!
Con lo que he comido yo esta semana creo que podría alimentarse a un poblado indígena durante meses. Encima, la comida del pueblo, que como todos sabemos es todo light-light: chorizo, tocino, panceta, torreznos, salchichón… Más los dulces de semana santa (que se están comiendo durante todo el día), y que son a cada cual más hipercalórico: buñuelos, leche frita, torrijas, pestiños, tortas de aceite, etc. Eso por no hablar de las comidas principales: potaje, cocido, fabada, callos con garbanzos… Venga venga!!!

Que desastre!!! Pero si hasta he tenido que volver con los pantalones sin abrochar porque no me cerraba la cremallera!! Literalmente!! Como allí estaba todo el día en chandal ni me había dado cuenta del volumen que he ido cogiendo, prffff.

Eso sí: desconectar he desconectado… Más que nada porque no tenía más que una raya de cobertura: llamar imposible… whatsapp intermitentemente… Cuando estaba llegando de vuelta y ví 5 rayas de cobertura en el móvil casi se me cae una lágrima de la emoción.

Creo que no voy a volver a hacer “turismo rural” en muuuuucho tiempo.

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