Todavía no había podido coincidir con Maca desde que ha vuelto a España, porque el miércoles estuvo instalándose de nuevo en casa y visitando a su familia, el jueves tuvimos horarios incompatibles y el viernes por la mañana salí camino a Santander porque tenía firma de libros en la Feria del libro.

El sábado por la tarde volvía y la verdad es que estaba muy cansada, porque había aprovechado la visita para hacer turismo lo máximo posible y, aunque solo estuve dos días, me pateé la ciudad de arriba a abajo para recorrerme toda la playa y ver los monumentos y los sitios más emblemáticos de Santander: el museo marítimo, el edificio Botín, el zoológico y el palacio de la Magdalena, las carabelas, el promontorio de la playa del Camello, la playa del sardinero, los raqueros, etc. Así que, lo que me apetecía al volver a casa después de todas las caminatas… era ponerme el pijama y quedarme tirada viendo la tele un rato. Pero Maca me insistió en quedar el sábado por la noche aunque fuera un rato porque el domingo era el día de la madre y tampoco nos íbamos a poder ver… pero sobre todo, sobre todo porque el sábado estaba aquí Toni (que había aprovechado para venir porque tenía puente) y quería verlo, pero le daba palo quedar con él a solas.

Así que hice de tripas corazón y, aunque estaba reventada, cuando llegué deshice la maleta, me pinté un poco el ojo y me fui para el bar en el que habíamos quedado.

Tenía la impresión de que el reencuentro entre estos dos iba a ser muy cómico o muy embarazoso (por lo que Maca me había contado de que se escriben casi a diario por Whatsapp en una relación consolidada… pero de naturaleza indeterminada), pero la verdad es que transcurrió con muchísima normalidad. Nadie que no los conociera muy bien habría notado que entre ellos dos saltaban chispas. Pero yo, viendo la situación desde dentro, sí que había muchas veces que tenía la impresión de que mi presencia sobraba completamente y me sentía como una completa sujetavelas.

Normalmente tampoco me importaría demasiado, pero en esta ocasión sí que me fastidiaba un poco tener que quedarme mirando al tendido mientras ellos dos hablaban el uno para el otro excluyéndose del mundo… teniendo en cuenta que estaba reventada y muerta de sueño, y que si estaba allí era porque había hecho el esfuerzo de salir de casa solamente para que pudieran quedar entre ellos (ya que la opción de quedara solos no la contemplan, porque sería algo demasiado evidente y es un punto que de momento parece que quieren evitar).

Así que, la cuarta o la quinta vez en la que me quedé excluída de la conversación porque se pusieron a comentar algo que habían estado hablando ellos dos por Whatsapp y que yo desconocía… los interrumpí diciendo:

  • Por cierto, Maca… si piensas seguir adelante con el tema de tu macrofiesta de cumpleaños, mira a ver si vas concretando ya alguna fecha. Porque de aquí a un par de meses tendré que cerrar fines de semana para hacer más firmas de libros y necesito saber qué fines de semana tengo libres o no.
  • ¿Pero no vienes de hacer una este fin de semana? —preguntó Toni.
  • Sí, pero tengo que hacer varias más. Concretamente en los sitios que más libros compraron en la preventa. Casi todas por el norte: una en Asturias, otra en el País Vasco, Santiago de Compostela… pero también en Madrid, Barcelona y Valencia. Y lo tengo que ir mirando ya porque quería hacerlas antes de julio… porque ya sabéis que en julio y agosto hay menos gente y encima el alojamiento es mucho más caro.
  • Pero si solo vas a firmar… irás y vendrás en el día, ¿no? ¿Que más te da el alojamiento?
  • Pues no… porque hay algunas ciudades en las que no he estado nunca, como Santiago de Compostela o Barcelona… y así puedo aprovechar para conocerlas.
  • ¿¿¿Nunca has estado en Barcelona??? —preguntó Maca, estupefacta.
  • Pues no… He querido ir mil veces pero nunca me ha coincidido. Una vez iba a ir de vacaciones con mi hermana, pero justo me puse mala, o me operaron o no se qué… y al final fue ella con otra amiga. Y los últimos dos años, he estado intentando que me llevara la editorial a Sant Jordi, pero han pasado de mí como de la mierda… así que, entre unas cosas y otras, no he ido nunca.
  • ¡¡¡Pues es mi ciudad favorita del mundo!!! Es lo más cosmopolita que te puedas imaginar… y hay miles de exposiciones, de obras de teatro, de conciertos… Cosas súper innovadoras y punteras que tardan años en llegar al resto de las ciudades. Desde la ropa hasta los restaurantes…¡Y hay más pasión por la cultura de la que he visto en ninguna otra parte!
  • De eso ya me he dado cuenta porque el 90% de los ilustradores y escritores que sigo por las redes sociales viven en Barcelona.
  • ¡¡¡Tía, pues la tienes que conocer!!! ¡¡¡El parque Güell es precioso!!! Y el ambiente de La Rambla te va a encantar. ¡¡Cuando sepas cuando vas a ir, dímelo y vamos juntas!! —y girándose hacia Toni, añadió—. ¿Tú te apuntas?
  • Pues… no sé. Depende. Si fuera después de verano sí porque me puedo coger días libres para ir, pero antes de verano ya están todas las vacaciones dadas y no me puedo coger días libres… y para ir un fin de semana se queda en nada.
  • Ya… es verdad. ¿pero tú ya has estado? —le volvió a preguntar.
  • Yo sí.
  • ¿Y qué fue lo que más te gusto?
  • ¡¡¡Los pibones que había!!!
  • Jajaja —me reí yo—. No me extraña que te gustaran tanto las tías si hay un ambiente tan alternativo… porque a ti siempre te han gustado las chicas poco convencionales y con un look nada clásico… con un montón de piercings o con el pelo corto de punta.

No me di cuenta de lo inoportuno del comentario (porque Maca tiene el pelo muy corto y se lo peina de punta), hasta que vi que los dos ponían los ojos como platos y se hizo un segundo de incómodo silencio… hasta que Toni prosiguió como si nada:

  • Me acuerdo que fui en verano y me quedé en casa de un amigo que vivía allí. Me sacó de fiesta por unas discotecas en las que había unas tías de flipar. Yo no había visto nada parecido ni por la tele. Os juro que daban ganas de tocarlas para ver si estaban hechas por ordenador o si eran reales. Mi amigo se meaba de risa y yo no entendía porqué… y luego me confesó que era un bar para empresarios solventes y que las chicas eran escorts de lujo.
  • Jajajaja.
  • Bueno —me dijo Maca— . Como comprenderás yo no voy a llevarte a unos bares de vida tan alegre… ¡pero podemos salir de fiesta e intentar ligarnos a unos tíos que sean unos pibones y nos salgan gratis!
  • Ehhhhh . Pues si el plan que tenéis es ese, igual tengo que apuntarme para controlar que no os vayáis con el primer gilipollas que se os cruce —dijo mirando a Maca y poniendo ojos de estar tonteando con ella claramente.
  • Jijiji —respondió Maca.
  • No sé que clase de tíos te gustan a ti —dijo, en lo que era claramente una pregunta más que una afirmación—, pero Sandra tiene muy mal gusto con los tíos y siempre escoge a lo peor de cada casa.
  • A mí me suelen gustar tíos muy majos, pero que están en situaciones complicadas: que viven en la otra punta del mundo, que tienen alguna adicción chunga… o que están casados.

Después de esa frase, hubo otro par de incómodos segundos de silencio, después de los cuales la charla prosiguió tranquilamente concretando datos de nuestras posible mini-vacaciones juntos… hasta que nos fuimos a casa y nos despedimos todos de todos en la parada de taxis. Y, no sé si fue impresión mía o no… pero después de ese inciso y durante lo que quedó de noche (y a pesar de que esas vacaciones en teoría me incluían a mí también), me sentí todavía más desplazada de lo que me había sentido al principio de la velada.

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