Este fin de semana tenía pensado pasármelo en casa tirada viendo la tele sin hacer nada, pero a última hora he cambiado los planes por venir a Madrid a casa de mi hermana.

Podría parecer un buen plan si no fuera porque Adri y su chico se acaban de mudar a un piso nuevo y el motivo de la visita no es otro que echar una mano, porque el miércoles por la noche, hablé con ella por teléfono para preguntarle qué tal lo llevaban, y me dijo:

  • Prffff. Fatal fatal, tía. Llevamos dos semanas y pico y no veo que avancemos nada. Esto es un puto caos. Está todo metido en cajas y es imposible encontrar nada.
  • ¡Hala! ¿Y eso? ¿Cómo es que lo tenéis todavía todo metido en cajas?
  • Pues porque tenían que habernos traído el armario de la habitación principal el viernes de la semana pasada, pero no la han traído hasta ayer. Y claro, no podíamos sacar la ropa porque no teníamos donde meterla. Hemos ido montando el resto de los muebles, pero a ratos, porque los primeros días hemos tenido que estar  poniendo enchufes, bombillas, regletas… porque casi no había puntos de luz. Y el problema es que los dos estábamos trabajando y lo teníamos que ir haciendo solo a ratitos por la tarde … hasta esta semana, que mi chico, harto de ver que no avanzamos lo suficiente, se ha pedido vacaciones para estar todo el día en casa haciendo cosas.
  • Ah, pues bien, ¿no?
  • Pues no, porque como no tiene paciencia y lo quiere todo para ya, se está pegando unas palizas de espanto… Vamos, que a lo mejor yo llego de trabajar a las seis de la tarde, y me lo encuentro reventado porque lleva sin parar desde las nueve de la mañana y ni siquiera ha parado para comer.
  • ¡Ay, dios!
  • Y claro… le digo que pare a descansar y encima se ofusca porque dice que de eso nada, que ya que he venido yo le echo una mano y así terminamos antes… y me tiene tres horas mandándome ir a buscarle herramientas o estar sujetándole cosas. ¡¡¡Y yo me pongo negra!!! Porque me tiene perdiendo el tiempo cuando podría estar avanzando en otra cosa diferente que no fuese sujetarle un puto destornillador para volver a dárselo cuando me lo pida!!!
  • Jajajajajajaja. A mí me pasaba lo mismo con mi ex y me daban ganas de matarlo. Porque me decía “Voy a poner la lámpara”, cogía la escalera, se subía, y cuando estaba arriba empezaba a gritos “Sandraaaaa, ¡traeme el destornillador!”, y yo pensaba: “¿Por qué cojones no lo has cogido antes de subirte si ya sabías que lo ibas a necesitar?”. Se lo daba y al medio minuto ya estaba otra vez: “¡Sandraaaa, tráeme la cinta aislante!”, y yo ya me cabreaba y le decía: “Baja tú a por ella, coño, que yo estoy haciendo otras cosas”. Y entonces montaba un drama del quince: “¿Qué quieres? ¿Que esté subiendo y bajando todo el rato de la escalera a ver si me mato? Encima que me pongo a hacerlo yo, no eres capaz ni de echarme una mano”… y se podía pasar diez minutos despotricando. Y yo decía: “Para estar todo el rato aquí alrededor tuyo, déjame que ya lo hago y tú vete a hacer otra cosa”. Y se cabreaba más todavía y me decía que no, que lo hacía él. Y al minuto, vuelta a empezar, a pedirme el martillo o lo que fuera. Te juro que ganas me daban de estrellárselo en la cabeza.

  • Jajajaja. Tía, lo mismo lo mismito que este. Y te juro que yo no lo entiendo, porque si cuando no estoy yo lo hace solo, ¿por qué cuando estoy parece que es incapaz de hacer nada sin tenerme todo el rato de ayudante? Cuando soy yo la que me pongo a hacer algo, no le estoy pidiendo que me lleve y me traiga cosas todo el rato.
  • ¡Ni yo tampoco! Antes de ponerme a hacer nada pienso lo que voy a necesitar, me lo meto en el bolsillo, subo a la escalera, y lo voy utilizando sin marear a nadie. No es tan difícil. Y si hay algo que se me ha olvidado, pues bajo de la escalera lo cojo y vuelvo a subir. Tampoco veo yo que sea para tanto drama…
  • Prfffff. Pues así estamos nosotros todo el día. O encabronada  yo porque me hace perder el tiempo todo el rato, o encabronado él porque no le ayudo. Como nos tiremos así un mes más, ya te digo desde aquí que lo mismo terminamos en divorcio.
  • Jajajajajaaja. No digas eso mujer. Con lo bien que os lleváis…
  • Prffff…
  • Oye, que si hace falta, voy yo este fin de semana a echaros una mano a ver si avanzamos más. Pero solo si crees que os pueda ayudar, ¿eh? Porque si voy a ir para estar estorbando…
  • Pues la verdad es que me vendría muy bien, porque precisamente este fin de semana él se sube Asturias y me quedo sola.
  • ¿Y eso?
  • Pues primero para despejarse y descansar un poco, porque que como siga más días seguidos a este ritmo, le va a dar un infarto. Y segundo porque como hacer la mudanza con el perro era mucho jaleo, subió y se lo dejó allí a sus padres, y este fin de semana ya tiene que ir a buscarlo. Así que, me vendría genial que me echaras una mano a ver si despejo la casa un poco más… porque si no cuando vuelva, encima con el perro, el pobre no va a tener ni espacio para circular por la casa
  • Pues no sé me hable más, voy. Que es mejor pegarnos la paliza un fin de semana, que no que te tengas que separar y volver a buscar novio. Que ya te digo yo que es muuuucho más jaleo.
  • Jajajajaja. ¡¡Vale!!
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