Hoy por la tarde he quedado con las chicas para darnos los regalos de reyes y para “celebrar” que ha sido el cumpleaños de Enma (pongo celebrar entre comillas porque solo hemos quedado para tomar un café, la fiesta-fiesta la haremos el sábado por todo lo alto).

El caso es que ha venido una amiga de Enma y nos ha desvelado una teoría de la alimentación que me ha dejado fascinada.

Dice que su padre estaba muy gordo y que no adelgazaba aunque se pusiera a régimen… y le recomendaron que se hiciese un Test de Intolerancia Alimentaria.

Parece ser que todo el mundo es más sensible a unos alimentos que a otros, y al ingerir los que nuestro cuerpo no es capaz de procesar y eliminar correctamente, se generan toxinas. Dependiendo de lo que nuestro organismo haga con esas toxinas podemos desarrollar diferentes tipos de enfermedades como: obesidad, celulitis, dolores de cabeza, problemas gastro-intestinales, dolores articulares y, en general, cualquier tipo de enfermedad crónica.

La chica nos contaba que a su padre le habían detectado 12 alimentos que no toleraba bien, entre ellos el champiñón, coliflor, aceitunas, uvas… (no me acuerdo de más). Para él fue una faena dejar de consumir esos alimentos porque siempre bebía un vasito de vino en las comidas (o sea, uva) y cocinaba con aceite de oliva (aceitunas). Pero dice que fue dejar de comer esas cosas y empezar a adelgazar súper-rápido.

Eso me ha hecho preguntarme… ¿no estaré yo comiendo algo que me sienta mal y por eso engordo tanto y se me hincha tanto la barriga después de comer? Imáginate que yo también soy intolerante a las aceitunas… y como no lo sé estoy todos los días cocinando con aceite de oliva y eso hace que se me acumulen un montón de toxinas en forma de michelines y celulitis!!! O a la leche… y siempre ceno yogures o queso fresco pensando que es una buena comida de régimen y estoy provocando todo lo contrario… Me tengo que hacer esas pruebas!!!

Me ha dicho la chica, que es una prueba que te hacen extrayéndote un poco de sangre y que te la hacen en cualquier laboratorio de análisis clínicos, pagando unos doscientos euros o así.

Son cuatro meses de gimnasio… o un año de tratamiento de cremas anticelulíticas… así que ¡¡¡merece la pena!!!

¡Mañana sin falta voy a hacérmelos!

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