Esta tarde nos ha escrito Pili para decirnos que si pensábamos salir esta noche en plan tranqui, se apuntaba un rato, porque Elena y estos pensaban ir a un concierto e ir de fiesta-fiesta y a ella no le apetecía porque estaba muy cansada. Le hemos dicho que nosotras también estábamos cansadas porque salimos ayer y que en principio pensábamos buscar un bar en el que estar sentadas hablando tranquilamente y no liarnos mucho, así que hemos salido las tres.

Como queríamos un plan tranquilo, fuimos a la cervecería en la que la otra vez nos encontramos a los yogus, porque es un sitio en el que se puede estar sentado y hablando cómodamente porque la música no está muy alta. Estuvimos contándole a Pili lo de que me metí el otro día en el baño con Oliver (porque ella no se había enterado) y se meaba de la risa. Luego estuvimos diciendo que no nos parece ni medio normal el comportamiento que tiene Paco-Will con Enma y que cualquier día va a tener que pararle los pies de un guantazo, a ver si así se da por aludido. Cuando llevábamos allí un rato, aparecieron por la puerta los yogus. Vinieron a saludarnos y Diego me dijo:

  • ¡Hola guapa! Justo pensaba escribirte ahora mismo para ver dónde andabais, porque ayer, cuando te mandé un mensaje para decirte que íbamos para el centro, tenías el teléfono apagado.
  • Sí, estaba dormida. Ya te dije que nos íbamos a ir a casa bastante pronto. Lo he visto esta mañana cuando me he levantado.

Me alegró mucho que Pili se hubiera ido a la otra punta a saludar al resto y no oyera la conversación. Javi también estaba, pero no se acercó a mí ni siquiera para saludarme con su habitual desgana. Esta vez también estaban con ellos un grupito de chicas que yo no conocía pero que debían ser las amigas de la novia de Simón, que ese día también habían salido con ellos. Nos las presentaron y me dio la impresión de que al saludarme me miraron un poco mal. Nada más acabar la ronda de saludos, se fueron a pedir a la barra y Pili me dijo:

  • ¡Pshhh! ¡Sandra! ¿Te acuerdas de la chica con la que Patri vio a Javi en nochevieja? Pues es la rubia de rastas.
  • Ahmmm. Lo mismo eso explica porqué me ha parecido que me miraban todas un poco mal.
  • Pues no me extrañaría, porque siendo amigas de la novia de Simón, seguro que saben de sobra quien eres. Y ya ves que ella se nota un montón que le gusta Javi porque está todo el rato detrás de él. De hecho ya te dije que creo que se han liado más veces.

Me fijé en que efectivamente andaba todo el rato alrededor de Javi, hablando con él, agarrándolo, riéndose exageradamente con cualquier cosa que decía… Solo le faltaba mearle alrededor para acabar de dejarle claro que quería marcar territorio.

El bar estaba bastante oscuro y había mucha gente, pero hubo un momento en el que los vimos a los dos juntos en la barra, muy inclinados el uno sobre el otro con las cabezas muy juntas y tuvimos claro que se estaban liando.

Diego estaba más dicharachero de lo habitual, y se repartía continuamente entre estar con sus amigos y con nosotras a ratos. Cuando los demás quisieron irse a otro bar, nos dijo que nos fuéramos con ellos y le dijimos que no, que nosotras nos íbamos a ir ya a casa porque estábamos cansadas. Javi, lo oyó porque estaba al lado y me dijo:

  • ¿¿Te vas ya para casa??
  • Sí, es que estoy cansada.
  • Joder. Es que… te iba a decir que te acompañaba pero es muy temprano. Casi acabamos de salir. ¡Es que cada vez te vas a casa más pronto! ¿Por qué no venís un rato con nosotros hasta el siguiente bar, y luego me voy contigo?

Enma, Pili y yo nos miramos con los ojos como platos, y yo le dije:

  • ¿Pero tú no te estabas liando con la rubia?
  • ¿Yoooo? ¡Qué va! ¿De donde te has sacado eso?
  • No sé. Antes cuando estabais en la barra me había parecido…
  • ¡Pero si solo estábamos hablando, jajaja! A mí esa chica no me gusta. Quiero decir, que es muy maja y tal, pero no me he liado nunca con ella… aunque alguna vez a mí también me ha dado la sensación de que ella lo intentaba.
  • Ah.
  • Bueno, entonces ¿te quedas un rato más?
  • No no, yo me voy para casa, que estoy cansada y además me duele un montón la rodilla.
  • Prffff. Bueeeno, veeenga, vaaale… Pues espera, que cojo la cazadora y me voy contigo.

Al final nos fuimos los dos solos porque Enma y Pili dijeron que se quedaban un poco más. Diego se despidió de mí mucho menos simpático de lo que había estado el resto de la noche, y Enma me dijo que menos mal que nos los habíamos encontrado por casualidad y no porque hubiera quedado con Diego, porque así me podía ir con Javi. Y es que lo de cazar alguna cabra salvaje es divertido de vez en cuando… pero la verdad es que no hay color. ¡¡Donde hay confianza da gusto!!

 

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