Bueno. Esto ya sí que me parece alucinante de todo punto.

Resulta que esta tarde, estaba yo tan tranquila a mis cosas, cuando de repente me empieza a sonar el teléfono. He dado por hecho que sería: o Espeso, o Olga o mi hermana… porque son los únicos que me llaman en vez de escribirme… pero me he quedado de pasta de boniato cuando he visto que era Tara Malikian, del que no había vuelto a tener noticias desde aquel día que me llamó vieja y me fui de su casa con ganas de partirle la cara (a ser posible a golpes con un violín de Stradivarius).

El caso es que, bastante sorprendida, le he cogido el teléfono y la conversación ha sido algo tal que así:

  • ¿Hola? ¿Sandra? ¿Sandra? ¿Eres tú?
  • Sí claro.
  • Oye, guapa, te llamo para que me des tu teléfono, porque no lo tengo.

No sabría ni describiros la cara que he tenido que poner al escuchar semejante frase… teniendo en cuenta que ¡¡¡me estaba llamando por teléfono!!!

  • ¿Perdona?
  • Que me des tu teléfono, que no lo tengo. Te he intentado escribir por whatsapp pero se me debe haber borrado un número y no me apareces.
  • ¿Me estás vacilando?
  • No. Es que un día estuve actualizando contactos y lo debí borrar sin querer. ¿Me lo vuelves a dar, por favor?

Yo ya no sabía si echarme a reír o cabrearme por la gilipollez de la petición… porque tenía claro que esa llamada tenía que tener alguna finalidad y que lo de pedirme el teléfono era solo la excusa, pero me parecía de deficiente mental usar como excusa pedirle a alguien en teléfono ¡¡¡¡llamándolo por teléfono!!!!

  • Pero vamos a ver, si no lo tienes ¿por dónde me estás llamando? Jajajajajajaja. ¿¿¿Por un transmisor de ondas telepáticas que has ideado empalmando una parabólica de tu casa al teléfono, como E.T.??? (“jodido tarado de los cojones”… me quedé con ganas de añadir)

  • No, por el móvil. Porque el teléfono para llamarte lo tengo, pero para escribirte por whatsapp no.
  • JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJA. Bueno mira… jajajajajajajajajajaja… lo que me faltaba por ahí… jajajajajaja… ¿se puede saber que es lo que quieres?
  • ¡¡¡Tú teléfono!!!
  • ¿Para qué?
  • Para quedar un día a tomar una caña.
  • ¿Para qué?
  • Pues para estar un rato juntos, charlando y eso…
  • ¿Y tú que tienes que hablar con una anciana con un pie dentro de la tercera edad? ¿De mis pérdidas de orina y mis ataques de artrosis?
  • ¿Por qué dices eso? Si me pareces una mujer muy interesante, y el otro día estuve muy a gusto contigo. Podemos hablar de cualquier cosa… ¡Uy! ¡Por cierto! Ahora que me acuerdo… me dijiste que eras informática, ¿no? ¿Me podrías hacer una página web para un proyecto que tengo en mente? Sería una cosa muy sencilla…

Jajajajajajajaja. ¡¡¡ACABÁRAMOS!!! Mira lo que quería este…

  • Uy, no. Lo siento. Es que a mi edad ya identifico de lejos a los clientes mal-pagadores y los negocios con camareros vende-humos no me interesan, gracias. Además, como buena vieja, ya estoy jubilada.

Y, sin más, le colgué.

Todavía no doy crédito.

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