Después de que Maca me dijera que le había gustado Toni y de que yo casi echara el calimocho por la nariz de la impresión, no pude hablar nada más con ella porque aparecieron todos (incluído el propio Toni) y nos fuimos ya para casa.

Efectivamente Toni nos dijo que, como había llevado coche y a esas alturas de la noche ya se le había pasado el pedo, nos llevaba a casa. Me dejó a mí primero en casa y después se fue a llevar a Maca.

El domingo no pude hablar con ella porque tenía una celebración familiar que le iba a ocupar todo el día, así que me resigné a esperar hasta que la viera en la clase de yoga el lunes para saber lo que había pasado. Pero al final el lunes tampoco se nos logró lo de vernos, porque yo había quedado con mis dos ex-compis de curro con las que nos encontramos el sábado para negociar de lo de trabajar con ellas.

Había quedado con ellas a las 10 de la mañana, para tomar café y calculé que me daba tiempo de sobra para llegar a yoga porque por mucho que tuviéramos que hablar no se me ocurría qué había que negociar que pudiera llevar más de una hora o dos como máximo. Pero subestimé claramente nuestra capacidad de cotorreo (tanto la de ellas como la mía propia), y al final no nos fuimos hasta las dos y media de la tarde… después de haber tomado por lo menos tres cafés cada una.

Cuando terminamos y ya me estaba yendo para casa, vi que tenía una llamada perdida de Maca y la llamé:

  • ¡Hola guapa! ¿Qué tal tu entrevista? Supongo que larga, ¿no? Porque no has llegado a clase…
  • Sí, jajajajaja. Es que estas tías son la monda. Menudas risas nos hemos echado… Y nos hemos ido porque una de ellas había quedado para comer, que si no todavía seguíamos ahí.
  • Jajajaja.
  • La verdad es que me dan súper buen rollo.
  • ¿Entonces al final sí que vas a trabajar con ellas?
  • Síííí. Empiezo mañana.
  • ¡Qué bien! ¡Me alegro!
  • Y yooooo. Me hace muchísima ilusión lo de levantarte por la mañana, vestirte, salir de casa, estar con más gente… Trabajar desde casa es un coñazo, porque al final todos los días son iguales, no te relacionas con nadie, no te arreglas nunca…
  • Ya. Lo que pasa es que también tienes más libertad para levantarte a la hora que quieras y trabajar en el horario que te apetezca. Porque si un día quieres trabajar por la mañana, pues trabajas por la mañana y tienes la tarde libre, pero si un día quieres irte de compras, pues te vas de compras y trabajas por la tarde. Ahora verás qué trauma volver a madrugar y estar metida 8 horas en una oficina.
  • No te creas, porque están con el horario de verano y solo trabajan de 9 a 14, y a mí me han dicho que solo vaya de 10 a 14. Y entre medias bajamos a tomar café media hora… que a veces se alarga casi a una hora entera, así que no es tan traumático.
  • Jajajajaja. Pues no. Visto así desde luego que parece el curro ideal para reengancharte al mundo laboral después de un tiempo de parón.
  • Síííí. Y además así lo puedo compatibilizar con seguir haciendo mis cosas por la tarde.
  • Pero tú de que trabajas? Me acabo de dar cuenta de que nunca me lo has dicho…
  • Hummmm. Es una cosa un poco rara. ¿Quedamos a tomar una caña y te lo cuento… y así de paso me cuentas tú qué pasó el otro día con Toni?
  • Jajajaja. Vale.
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