Anoche según volvía en tren de Madrid, de pasar el finde con mi hermana, llamé a Espeso porque me había estado intentando llamar él a mí el sábado y el domingo por la tarde, pero como siempre me pillaba muy liada, no le podía coger el teléfono.

  • ¡Hola bloguera! ¿Qué tal ha ido ese finde de bricolaje?
  • Ufffff. Pues no sé que decirte… ¡¡¡Estoy reventada!!! No hemos parado ni un momento. El primer día nos pasamos toda la tarde limpiando la cocina para que pudiera colocar las cosas, porque estaban todos los armarios asquerosos, llenos de grasa como en las cocinas de “pesadilla en la cocina” antes de que vaya Chicote.
  • Jajaja. ¿Tanto?
  • Sí sí. Así que no veas qué paliza a limpiar. Pero bueno… por lo menos después de eso, ella el sábado ya se pudo poner a colocarlo todo para tener una cocina funcional, que hasta ahora la pobre tenía que hacer comida de supervivencia porque tenía toooodos los cacharros metidos en cajas y no podía usarlos porque no había donde ponerlos.
  • ¿Y la dejásteis colocada?
  • La dejó colocada ella. A eso no le pude ayudar yo, porque lo de colocar las cosas es algo muy personal. Y como el día anterior nos habíamos pegado una paliza brutal a limpiar, que yo lo odio… el sábado me puso a hacer la cosa de bricolaje que más me gusta a mí en el mundo, que es pintar muebles. ¡¡¡Así que ese día sí que estuve súper feliz!!! Y con lo que pinté pudimos terminar de colocar también el baño… y su habitación quedó más cuqui porque ya estaba todo de colores más armónicos.
  • ¿Y hoy? ¿Que habéis estado haciendo?
  • Pues como ayer ya dejamos la cocina lista y el baño también, hoy mi hermana dijo que quería arreglar la terraza, porque, aunque no era prioritaria, le hacía mucha ilusión verla terminada y así quitaba muchos trastos de el medio. Así que hemos estado poniendo todo el suelo de césped artificial, pintando la barandilla, trasplantando unas palmeras que tenia a otros tiestos que le encajan mejor aquí… cosas de esas. Ha sido una paliza, pero la verdad es que le ha quedado muy bien porque da muy buen rollo. es así como muy “chill out”.
  • Bueno. Pues parece que el fin de semana os ha cundido bastante. Al final habéis hecho un montón de cosas.
  • Sí. La verdad es que sí. Dice que cuando ha vuelto su chico ha flipado de verlo todo tan despejado y tan habitable, jajaja. Pero uffff, ¡hoy ya no puedo con mi vida! ¡Me duelen el brazo derecho desde la muñeca hasta el hombro. Un día más atornillando cosas o pintando y me hubieran tenido que amputar.
  • Jajaja. Vamos… que se te han quitado las ganas de hacer más bricolaje en una buena temporada.
  • Hummmm. Pues no creas, ¿eh? Más bien lo contrario. Hace mucho que no cambio nada en mi casa… y al ver lo cuqui que está quedando la de mi hermana, ahora tengo ganas de hacer yo cosas en la mía, jajaja.
  • ¿Y qué quieres cambiar?
  • Pues creo que el pasillo lo primero… porque hace ya muchísimo tiempo que no me gusta. Y el salón, que lo veo un poco soso.
  • Ay, bloguera… ¡qué peligro tienes! Te veo capaz de ponerte mañana mismo a pintar todo como una loca con el spray ese de forja que tienes.
  • Jajajaja. Mañana no porque todavía no tengo claro lo que quiero hacer, y primero tengo que pensarlo. Pero lo mismo estos días lo medito y, como lo vea claro, el fin de semana sí que me pongo a ello… no digo más.
  • No no. Si yo es que ya te estoy viendo. No tengo ninguna duda de que el próximo sábado empiezas alguna reforma de esas tuyas.
  • Pues no lo tengo yo tan claro, porque otra cosa que me ha pasado en casa de mi hermana, es que al ver taaaaanto trasto junto me ha agobiado muchísimo. Tenía una habitación con tantísimas cajas apiladas, que prácticamente no se podía entrar.

  • Todos hemos tenido alguna vez alguna habitación así.
  • Sí sí. Está claro. Pero yo me he acordado del método Konmari y de lo bien que me sentí el año pasado cuando tiré tantísimas cosas. Y creo que, aunque este año prácticamente no he comprado ninguna cosa nueva, debería hacer una segunda batida y tirar cosas que tengo, porque cuando lo hice la primera vez, en cuanto vi que ya todo me cabia bien en los armarios, dejé cosas por tirar (abrigos, ropa de fiesta, libros, fotos…)
  • ¿Por qué?
  • Pues básicamente porque llevaba un mes con la habitación patas arriba ya estaba harta de seguir viviendo en ese desorden, jajaja. Y porque después de haber tirado tantas cosas, me dio la sensación de que si seguía en ese bucle, iba a terminar solamente con un pantalón y un jersey en el armario…y tampoco era plan.
  • Jajaja. Es que no tienes medida.
  • Ninguna. Pero aún así pienso que ya va siendo hora de repetir el proceso y tirar más, porque el verano pasado cuando lo hice me sentí muuuuuy liberada. Por eso te digo que no tengo claro si me voy a poner antes con el bricolaje, o con la limpieza… pero algún cambio en casa así que voy a empezar esta semana.
  • Pues ya sabes que los cambios en el hogar, conllevan siempre otros tipos de cambios también…
  • Pues a ver si es verdad, porque últimamente tengo una vida muy monótona y aburrida.
  • Nada que ver con aquel verano en el que conociste al yogurín surfista, jajaja. Que por cierto, me he terminado de leer hoy la historia y me meaba de la risa. ¡¡¡Es buenísima!!! Me ha parecido una idea genial que lo hayas sacado también como libro en papel, porque creo que es lo que le voy a regalar estas Navidades a mis compañeras de trabajo por el amigo invisible. Un regalo más barato y más divertido imposible. Estoy seguro de que les va a encantar. Sobre todo a una, que este año pasado se lo ha pasado bomba coloreando tu agenda.
  • ¿Coloreándola?
  • Sí. Como los dibujos estaban solamente en blanco y negro, ella los iba coloreando y decía que le resultaba muy relajante. Y estoy seguro de que con este libro nuevo va a hacer lo mismo…
  • Jajajaja. Me parto. Nunca se me hubiera ocurrido colorear esos dibujos.
  • Bueno bloguera… a unas os da por pintar muebles, y a otras por pintar libros. El caso es darle color a la vida.
  • Eso es verdad.
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