Hoy a media tarde, me ha llamado Patri:

  • ¡Hola zorrón! ¿Te pillo bien?
  • ¡Hola Patri! Sí, espera un momento que me ponga los cascos y así voy hablando contigo por el manos libres… porque voy por la calle y no puedo sujetar el móvil y andar con las muletas al mismo tiempo.
  • ¿Estabas saliendo de trabajar?
  • Más bien estaba volviendo, jajaja. Hoy tenemos la cena de empresa… así que nos han dejado salir a medio día porque ahora tenemos la reunión de cuentas, y después de eso vamos a la cena.
  • ¿La cena a estas aturas? ¡¡Pero si estamos terminando enero!!
  • Ya, pero como las cuentas anuales (de lo que hemos ganado y todo eso) se hacen después de haber hecho el cierre del año, pues la hacemos ahora. Así, en la reunión, los contables nos enseñan gráficas, los pelotas aplauden, acto seguido los jefes nos dicen que no nos pueden subir los sueldos a ninguno por culpa de la crisis pero que si seguimos otro año más a este ritmo para el próximo sí que podrán porque cada año somos más rentables y ganamos más dinero… y los pelotas vuelven a aplaudir. Todo muy americano, muy corporativo y muy gilipollas. Ya sabes.
  • Jajajaja. Sí, ya sé.
  • Este año voy a intentar llegar pronto para sentarme con los becarios y los nuevos, que son los más divertidos… porque como llevan poco tiempo en la empresa todavía no están institucionalizados como el resto. No tienen que pagar hipotecas, no viven agobiados por los hijos, no tienen tanto que perder si los despiden… así que son felices.
  • ¡Anda! ¿No tenéis los asientos asignados de antemano?
  • No. Según llegas te puedes poner donde te dé la gana. Así que quiero llegar pronto para escoger, porque el año pasado me senté con las tías de mi departamento, que eran todas madres primerizas y me dieron una cenita… Bueno, parecida a la tuya, ¡qué te voy a contar!
  • ¿También te estuvieron martirizando con eso de que te cases de una vez o se te va a pasar el arroz?
  • No, bueno… A mí no me atacaban por estar soltera. Pero solo hablaban de bebés y cosas de madres y era un coñazo. ¿Por qué las tías hacen eso? Los hombres, aunque sean padres primerizos te pueden hablar de sus hijos un rato pero luego son capaces de hablar de otros temas… pero si juntas unas cuantas madres primerizas solo vas a oír hablar de los problemas que tuvieron en el embarazo, de enfermedades que tienen los niños, de que si no comen o no duermen, o de si tienen los mocos muy líquidos o muy consistentes… ¿¿¿A ti te parece normal???
  • Jajaja. No.
  • Mira, te voy a contar una cosa que aprendí en la cena del año pasado… ¿Tu sabes que hay unos aparatos para absorber los mocos de los niños? No, ¿verdad? Pues son una especie de pajita que se la pones en la nariz y tu chupas por el otro lado para absorber y sacárselos.
  • ¡Diossssssssss! ¡¡Pero qué asco!!
  • Pues ese fue uno de los temas de conversación de la cena del año pasado, antes de llegar al fascinante mundo de los diferentes colores de las cacas. ¿Cómo te quedas? ¿A que es un tema muy apropiado para sacarlo mientras estás cenando? Y yo entiendo que tu hijo sea lo más importante en tu vida y todo eso… pero ¿en serio es necesario compartir de que color caga con tus compañeras de trabajo?
  • Pues nada nada, date prisa a ver si este año puedes juntarte a otra gente que sea más divertida… ya que a ti al menos te dejan esa opción.
  • En ello estoy… porque como este año me vuelva a tocar escuchar esas conversaciones, te juro que les hago un recorrido de la pinta que tienen los tampones y las compresas que me quito yo cuando tengo la regla.
  • Jajaja.
  • En fin… ¿Y tú qué andas haciendo?
  • Pues ¿te acuerdas de que te dije que el otro día en mi gimnasio había visto un O.F.N.I.?
  • Sí.
  • Pues ayer volví a coincidir con él. Nos pusimos a hablar y hemos quedado hoy para ir a una tienda a que me asesore para comprar un GPS. Vamos… esa ha sido la excusa pero el plan es terminar en mi casa echando un polvo.
  • ¡Jo! ¡Qué envidia! ¡Ese plan es muchísimo mejor que el mío!
  • Mañana si quieres te llamo y te doy los detalles de la cantidad de mocos que he echado yo durante el acto… y por qué orificio los he echado.
  • Jajajajajajaja. Sí, por favor. Porque no sé por qué estoy segura de que la conversación sobre tus mocos me va a parecer mucho más divertida que la de los otros.
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