Como el otro fin de semana me dio envidia ver que mi hermana estaba haciendo reformas en casa (ya sabéis que yo no puedo estar mucho tiempo viendo la casa igual porque me agobio y tengo que ponerme a cambiar cosas), ayer, al salir de trabajar, decidí volver a hacer una batida de el método Konmari para poner orden y recolocar un poco mi habitación (mientras voy pensando en qué reformas puedo hacer esta vez)… así que llevo lo que va de fin de semana seleccionando cosas para tirar.

Esta vez no he acumulado tantas cosas para tirar (ni de lejos) como la vez anterior… Bueno, en realidad no he acumulado ninguna, o sea que básicamente lo que estoy haciendo es tirar todas las cosas de las que el año pasado dudaba si deshacerme o no y al final dejé… Lo cual significa que voy a toda leche y que mañana a estas horas seguramente ya haya terminado (¡¡¡yuhuuuu!!!).

 

El caso es que estaba yo tan enfrascada en mi labor de tirar cosas cuando he mirado el email, y lo que he visto me ha dado tal ataque de risa, que no he podido evitar llamar inmediatamente a Adri para contárselo.

Me ha cogido el teléfono a la primera pero aún así creo que no he podido hablar con ella hasta que no han pasado 15 segundos del ataque de risa que tenía encima:

  • ¿Sandra?
  • Jajajajajajajaja, tía, no te vas a creer lo que me ha pasado, jajajajajajajaja.
  • ¿Qué te ha pasado?
  • Jajajajajajaja, ¡¡¡¡es que es muy fuerte!!!!

 

Os voy a poner en antecedentes:

Resulta que cuando estuve en Madrid el otro fin de semana para ayudarla con la mudanza, me sorprendió ver que el piso al que se han mudado fuese taaan viejo, teniendo en cuenta que el anterior era completamente nuevo.

Me explicó que se habían cambiado porque el alquiler del piso anterior era una barbaridad y que encima este año se lo iban a subir más todavía porque están subiendo muchísimo todos los alquileres… y que un día, paseando, se encontraron con unos amigos que les comentaron que tenían un piso viejo que acababan de heredar y no sabían si alquilarlo o no porque les daba miedo meter a cualquiera porque tenían miedo que se lo destrozaran, o que no les pagaran y luego tardaran dos años en echarlos, y todas esas cosas que pasan a veces… y tampoco les apetecía meterse en obras para arreglarlo antes de poder alquilarlo. Al decirles mi hermana y su chico que a ellos les podía interesar porque estaban buscando un piso justo por esa zona (diría que fue una casualidad de la vida, pero ya sabéis que yo no creo en las casualidades, si no que creo firmemente en La Ley de la Atracción).

El caso es que, al decirles que a ellos les podía interesar, los chicos se pusieron tan contentos por tener la posibilidad de alquilárselo a alguien de confianza, que les dijeron que se lo dejaban tirado de precio, y les pagaban los arreglos necesarios, a cambio de que fueran ellos los que se encargaran de todo y ellos pudieran desentenderse. Así que, todos contentos… porque aunque es verdad que mi hermana y mi cuñado se han pasado dos meses pringados supervisando obreros, pintores, fontaneros, etc. por lo menos saben que ahora el tiempo que les quede por estar en Madrid van a pagar mucho menos de alquiler y van a poder ir ahorrando algo.

Y es que, hasta ahora, pagando tanto de alquiler, no les daba para ahorrar ni un duro. Tanto es así, que últimamente mi cuñado (que siempre ha sido anti-comprar-propiedades) no hacía más que decirle a mi hermana que a lo mejor deberían mirar para comprar un piso en vez de estar pagando un alquiler eternamente. Pero mi hermana se niega a comprar un piso en Madrid porque valen una auténtica pasta y sobretodo porque ninguno de los dos quiere quedarse a vivir allí. Los dos tienen claro  que quieren terminar viviendo en Asturias, pero tampoco van a comprar una casa en Asturias sin saber cuando van a poder ir para allá ni donde van a terminar exactamente.

El caso (y aquí viene lo interesante) es que, como últimamente él está emperrado en que quiere tener una casa propia, han estado hablando de comprar una autocaravana, que es una cosa que a los dos les mola mucho.

 

A mí me hizo mucha gracia porque francamente no veo mucha relación entre comprar un piso y una caravana… pero mi hermana me decía que así, cuando vayan a Asturias, tienen donde quedarse porque en casa de los padres de su chico no caben. Y que además, como les mola mucho viajar, les parece perfecto, porque así pueden ir a cualquier sitio sin tener que pagar alojamiento y se ahorran una pasta.

El problema que se están encontrando es que sin haber vivido nunca en una caravana es difícil saber lo que necesitas, porque igual te piensas que necesitas una cocina y luego resulta que vives de tuppers y ensaladas o calientas comida de bote en un infiernillo y vas que chutas. O crees que es imprescindible una ducha y luego ves que para estar dos días fuera de casa te limpias con toallitas y si vas a estar más días aparcas en un camping y usas los servicios comunitarios. Vamos, que no son capaces de calcular un presupuesto porque no tienen ni idea de las necesidades que van a tener.

Mi hermana me decía que estaban pensando en alquilar una caravana antes de empezar a mirar en serio, para irse por ahí y ver qué tal se las apañan, pero que lo suyo era hablar con alguien que ya tenga ese estilo de vida para que les asesore mejor… y que ellos no conocían a nadie.

 

La verdad es que estuvimos hablando de lo de la caravana bastante durante el fin de semana, por eso hoy, no pude evitar llamarla con ese ataque de risa para contarle lo que me había pasado:

 

  • Es verdad, no me acordaba de eso. Pues a lo mejor les puedo preguntar a ellos las dudas que tengo y…
  • ¡¡¡Calla!!! ¡¡¡Que es mejor todavía!!! Resulta que hace un rato me mandan un email y me dicen: “¡Buenos días, Sandra! Como ya sabes tenemos un canal de YouTube en el que hablamos de diferentes facetas de la vida Cammper. El caso es que hemos pensado que sería interesante hacer un vlog contando la experiencia de una persona que pasa por primera vez un fin de semana viviendo en una caravana… y hemos pensado que lo ideal sería buscar una persona muy urbanita pero lo suficientemente loca para querer vivir esa experiencia. Y la primera persona en la que hemos pensado has sido tú. Por supuesto no tienes por qué decir que sí, pero si aceptas, intentaríamos hacértelo lo más agradable posible”.
  • ¿¿¿PERO QUÉ ME ESTÁS CONTANDO??? JAJAJAJAAJAJAJA.
  • Tía. Te juro que cuando lo leí casi me caigo de culo porque es justo lo que estuvimos hablando todo el fin de semana. ¡¡¡ES EL SECRETO, TOTAL!!! Ya está otra vez el universo cumpliendo mis órdenes implacablemente, tía.
  • Joder, jajajajajaja. Es verdad. ¡¡¡Qué fuerte!!!
  • Síííí. Como comprenderás les he contestado inmediatamente y les he dicho: “¿Puede ir mi hermana conmigo?” y adivina… ¡¡¡ME HAN DICHO QUE SÍ!!! ¡¡¡Así que ya puedes ir reservando ese fin de semana!!!

  • Halaaaaaa, qué guay, jajajaja. ¿Y cuando sería?
  • Todavía no tienen fecha. Seguramente en noviembre. En cuanto lo sepa te lo digo… ¿Pero cómo te quedas? ¿¿¿A que es una pasada???
  • Sí sí. Ya lo creo. Pues ya sabes… aprovecha para pedir más cosas, porque cuando el Universo se pone a trabajar, los logros no suelen llegar de uno en uno.

 

LLevo toda la tarde pensando en todo lo demás que quiero conseguir. No digo más…

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