Esta mañana me han llamado para decirme que el próximo jueves empiezo rehabilitación. Desde hace cinco meses que fui a la traumatóloga, no está mal… Yo es que flipo con las velocidades. A mediodía he llamado a mi hermana para contárselo, y me ha dicho:

  • ¡Qué bien! A ver si estos dan con lo que te pasa y te ponen un tratamiento que realmente te ayude.
  • Pues sí, porque lo del gimnasio no me va tan bien como pensaba. Quiero decir, que sí que veo que cada vez levanto más peso… por ejemplo… esta semana he subido otros cinco kilos en la máquina de cuádriceps (y ya van 30), y la que viene seguramente suba otros cinco, porque casi no me cuesta… Pero a pesar de estar cogiendo más fuerza, no noto que tenga la rodilla mejor. Ni más estable ni nada. Lo único que sé es que llevo más de tres meses pagando más de 150 pavos al mes por el tratamiento personalizado, perdiendo una cantidad de tiempo y de energía al día brutal al día… y sigo teniendo que andar con muletas. Cada día estoy más cansada…
  • Bueno mujer. Tú no te desanimes. A lo mejor el problema que tienes no es solo cuestión de fuerza… porque antes de lesionarte no tenías tanta fuerza y andabas bien. Lo mismo necesitas algún tratamiento médico aparte… como infrarrojos o electromagnéticas o cosas de esas. Pero seguro que coger fuerza te ha venido bien para algo. Tú piensa que ya estás más cerca. Seguro que el médico de rehabilitación sabe más que la entrenadora del gimnasio y da mejor con el problema. Tú mantente optimista.
  • Ains. Es que cada vez me cuesta más.
  • A lo mejor te venía bien salir un rato de fiesta esta noche. Y emborracharte para olvidar. Emborracharse siempre anima bastante…
  • Jajaja. La verdad es que hoy no tenía mucha ganas de salir… pero puede que tengas razón. Se lo voy a decir a Enma a ver qué dice, que ella últimamente tampoco está muy animosa.
  • ¿Y eso?
  • Anda un poco depre, entre el tema de Paco-Will y que lleva mucho tiempo sin trabajar y cada vez está peor de dinero.
  • ¿Pero no había empezado a trabajar en una guardería?
  • Sí, pero la llaman para trabajar como mucho cinco días al mes. Así que con eso, no arregla mucho. Esta semana precisamente sí que ha estado trabajando todos los días, pero de siete de la mañana a diez. Ya ves que putada. Tener que pegarte un súper madrugón para currar solo tres horas… y que luego no te vuelvan a llamar hasta a saber cuando.

Después de colgarle a mi hermana le he escrito a Enma para ver si quería salir hoy un rato, y me ha dicho que sí, porque aunque no tenía muchas ganas, seguro que le venía bien. Me ha dicho que a lo mejor, hasta se ponía su corsé y salía a matar. Le he dicho que si ella se iba a arreglar tanto, yo me pondría un vestido ajustado que tengo que es un poco de putilla y para el que nunca encuentro ocasión.

Al final hemos salido las dos divinas de la muerte, y hemos decidido que en vez de ir a los bares a los que vamos siempre, íbamos a cambiar de zona, a ver si conocíamos gente interesante, porque en los bares a los que vamos siempre ya tenemos a todo el mundo muy visto.

Cuando estábamos por ahí de fiesta, me ha escrito Diego.

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