Esta tarde me ha mandado un mensaje mi madre: “Hola, hija ¿qué tal estás? Como de vez en cuando hace sol, supongo que mejor. Tú vete por el sol todo lo que puedas, para que se te quite la humedad de la rodilla, como cuando viniste de Londres. Un beso”.

Jajajaja. ¡Que mona mi mamá!

Es verdad que hace unos años, me marché a vivir a Londres. Cuando fuí estaba perfectamente, pero no llevaba allí ni un mes cuando me empecé a quedar coja… cada vez más… hasta que casi no podía ni doblar la pierna… Parecía que tenía una pata de palo. Así que me tuve que volver.

Al llegar aquí, fuí al médico, y para variar no tenía ni puta idea de lo que me pasaba. Me pidió cita para el traumatólogo (que me dieron para tres meses más tarde), y poco más… porque como no tenía huesos ni ligamentos rotos ni nada… pues no sabían que hacerme.

Mi madre me decía que eso es que se me había metido humedad en la rodilla… Y me decía que me pusiera minifalda y me sentara al sol para que se me quitara (después de comer me daba un libro y me mandaba irme a leerlo al parque, a un banco, jajaja). Hasta me regaló una lámpara de infrarrojos y todo, para que me la pusiera por las noches, porque decía que había visto que también las tienen en rehabilitación y que seguro que me iba muy bien porque da mucho calor. Argumentaba que “De hecho estas bombillas son las que pone tu abuela en el pueblo cuando los pollitos son pequeños, para que se críen… porque necesitan mucho calor. Como tú. Me acuerdo que cuando acababas de nacer, y te sacaba de paseo, te tenía que tapar hasta las orejas… Y la gente me decía que te destapara, que te ibas a asfixiar… si es que era agosto!! Pero es que en cuanto te destapaba, te ponías a llorar como si te estuvieran matando. ¿No ves que eres como un pollito?? ¿Que hasta tienes el culo de pollo?? A tí el sol y el calor te quitan todos los males.”. Jajajajaja.

Y A las madres hay que hacerles caso… Porque aquella vez… no sé si sería por la lámpara, o por lo de ir en minifalda por el sol… pero el caso es que en menos de 15 días estaba perfectamente, y sin que los médicos me hicieran absolutamente nada.

Así que por si las moscas… hoy he sacado del baúl de los recuerdos mi lámpara de infrarrojos, para ponérmela un rato por la noche para que me “seque” la rodilla, como dice mi madre. Que la verdad es que tampoco me parece una idea tan disparatada porque hace un par de años mi médico también me dijo: “Ponte minifalda todo lo que puedas para que te de el sol en esa rodilla… porque falta le hace. Y vete a tomar el sol… al principio poco a poco para no quemarte, que eres muy blanquita. Y echáte protección. Pero toma el sol mucho y ya verás como en invierno lo notas”.

Antes de que nadie piense nada raro: mi médico no es un tío. Es una señora de 60 años, que es una crack la tía con los diagnósticos. Y me hizo mucha gracia que me diera el mismo consejo que mi madre.

Ahora que lo pienso, en realidad cuando alguien me pregunte que por qué siempre llevo minifalda, podría responderle (sin ser mentira) que la uso por prescripción médica ;-)

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