Ayer fue mi cumpleaños y por la tarde salí con las “las chicas” para celebrarlo. Me hace mucha gracia decir eso, porque yo nunca había tenido una pandilla de “chicas”. Aunque me relaciono con mucha gente, nunca he tenido una pandilla como tal. Siempre he sido más de ir a mi bola, con tías y tíos por igual (de hecho normalmente me llevo bastante mejor con los tíos que con las tías… porque me parecen menos superficiales, menos enrevesados… más simples. En definitiva, más como yo).

Pero como hace medio año lo dejé con mi novio y me he quedado un poco sola porque la mayoría de mi pandilla están emparejados, a principios de verano, mi amiga Pili (que también sigue soltera y es mi mejor amiga desde el colegio) me presentó a otras dos chicas (que conocía de cículos diferentes, y que por unas cosas o por otras también se han quedado descolgadas recientemente) y hemos hecho un grupito de solteras-treintañeras.

 

Hoy hemos vuelto a quedar por la tarde para tomar una caña, aprovechando que para la mayoría de nosotras es nuestro último fin de semana de vacaciones.

  • ¡Hola, chicas! Joder, ¡qué calor! ¡Vengo asfixiada! ¿Ya habéis pedido?
  • (Enma) ¡Que va! ¡Acabamos de sentarnos! Todavía falta por llegar Pili.
  • ¿¿¿Pili??? ¡Qué raro! si siempre es la más puntual de las cuatro…
  • (Patri) Bueno… ¿Y qué tal se ha levantado hoy la “cumpleañera treintañera”? Supongo que con una resaca de puta madre… Porque ayer llevabas una castaña fina… jajajaja.
  • Calla calla… Que he tenido que dormir toda la noche con un pie fuera de la cama, apoyado en el suelo, porque si no me daba vueltas la habitación y me ponía malísima… ¡Qué mareo! Va a ser verdad que las resacas con treinta años son más duras…
  • (Enma) Jajaja. Sí, claro. Seguro que lo notas a solo unas horas de haberlos cumplido… ¡Lo que pasa es que ya no tenemos edad para andar por ahí hasta las 7 de la mañana!
  • (Patri) ¡¡Qué cojones la edad!! ¡Lo que pasa es que estamos desentrenadas! Tenemos que empezar a salir más de fiesta en vez de quedar a tomar café como las abuelas… ¡que yo ayer me lo pasé de puta madre!
  • (Enma) Y yo, jajaja.
  • Yo también… ¡Hacía mil años que no me quedaba por ahí hasta esas horas! ¡Qué risas! Por cierto… ¿alguien sabe de quién es un gorro de cowboy que ha aparecido en mi casa?
  • (Patri) ¡Mío! Se lo cogí prestado a un chico que andaba por ahí… Pero como luego desapareció y no se lo pude devolver, pues te lo quedaste tú…
  • (Enma) Jajaja. Como para no desaparecer el pobre, jajaja.
  • ¿Por?
  • (Enma) ¿No te acuerdas? Pues porque llegó Patri toda chula, se le plantó delante, le quitó el sombrero y le suelta: “Me encanta tu sombrero. Es ideal para montar… Sobretodo para montar mamíferos de dos patas… guiño guiño. Luego lo probamos, que creo que en casa también tengo una cuerda para usar de lazo. Yiiiiiihhhhaaa!”
  • JAJAJAJAJAJAJAJA. ¿¿En serio dijiste “Yiiiiihhhhaaaa”?? Jajajajaja.
  • (Patri) Sí, jajaja. Es que me pareció muy apropiado, en ese momento.
  • Tía, estás fatal de la cabeza. ¿Y qué te dijo el tío?
  • (Patri) ¡¡¡Nada!!! ¡¡¡No me dijo nada!!! Se dio la vuelta y se marchó sin decir ni mú. ¿¿¿Te lo puedes creer?
  • (Enma) Pero es que tú no viste la cara que puso el tío, jajajaja. Yo creo que se cagó encima.
  • Ya… ¡puag! Es que los tíos en teoría siempre dicen “A mí me entra una tía y me dice que vamos a echar un polvo, ni me lo pienso. Voy de cabeza. Un tío que rechace eso tiene que ser gay”. Pero en la práctica si vas tan a saco, se acojonan y se cagan encima. ¡Son todos unos cobardicas!
  • (Patri) Sí la verdad es que en general sí… aunque de vez en cuando hay alguno con el que si que cuela…
  • Sí, con los yogurines, que son mucho más echados pa’lante… Pero con un tío que tenga más de 28 años ni de coña…
  • (Patri) Tía, ¡¡es verdad!! Yo ahora que lo pienso… con todos los tíos que me he liado así la primera noche en plan “pim-pam-pum-fuera” eran tíos más pequeños…
  • Sí. Es que los de nuestra edad se acojonan más… Y si son más mayores ni te digo…
  • (Enma) Y ¿por qué será?
  • (Patri) Porque los yogurines tienen un exceso de hormonas que no les deja pensar tanto… Se les acumula toda la sangre en el mismo sitio y no les llega el riego más que para pensar en una cosa…
  • Jajajaja. ¡¡Más monos los yogurines!!
  • (Patri) Sí sí. Como monos decía yo precisamente… todo el día ahí… pelándose la banana, jajaja.
  • Jajajajaja.
  • (Enma) Pero los tíos más mayores deberían tener más confianza en sí mismos. Tampoco entiendo por qué se acojonan tanto…
  • Yo creo que es porque están resabiados. Date cuenta de que son de otra generación. Cuando nosotras teníamos 18 años si un tío le metía morro a una tía, lo más fácil es que se llevara un guantazo. Y de echar un polvo la primera noche ni hablamos, claro.
  • (Patri) Jajajaja. Ni la primera noche, ni las diez siguientes… ¡Hay que ver que estrechas éramos!
  • ¡Claro! Por eso te digo. Yo creo que son más precavidos porque han tenido ya muchos desengaños de ese tipo … Y si llega una tía y les propone echar un polvo así a lo loco… les parece que tiene que haber trampa… o no saben ni qué hacer con ella…
  • (Patri) Hummm, puede ser…
  • A los yogurines también les habrán dado algún guantazo, pero fijo que muchas veces también les ha salido bien…
  • (Patri) Seguramente la mayoría de las veces sí… Puede que tengas razón con tu teoría…
  • (Enma) Pues yo creo que es porque no están acostumbrados a que sean las tías las que lleven la iniciativa. Si son ellos los que te entran tan a saco, y aceptas, bien. Pero si les entras tú a lo bestia, los acojonas… porque tienen que ser ellos lo que “cacen” y nosotras las que nos dejemos cazar…
  • (Patri) Hummm. Eso también puede ser…
  • ¿Veis? Pero eso es otra cosa a la que yogurines de ahora están más acostumbrados… porque las tías de ahora son muy directas ligando… tanto o más que ellos!! Así que los chicos de las nuevas generaciones no se acojonan tan fácil cuando les entras a saco como las nuestras…
  • (Patri) ¡¡Joder!! Ya te digo que son directas… Hay cada loba por ahí suelta, de estas que no llegan ni a los 18 años, que se han tirado a más tíos que todas nosotras juntas…
  • Hey, ¡mirad! ¡Aquí llega Pili!
  • (Patri) ¡Ya era hora! A ver qué nos cuenta de por qué ha llegado tarde…
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