Durante los dos siguientes días les insistí mucho a mis amigos en ir a comprar un par de pollos asados para comer, pero como teníamos que terminar antes la compra que ya estaba hecha, no se me terminaba de lograr nunca lo de ir a por un “pollazo”. A parte de eso, ninguno quería ir conmigo porque decían que les daba vergüenza ajena acompañarme a que le dijera a un tío que necesitaba un par de pollazos… cosa que yo no entendía muy bien, porque si alguien le pone ese nombre a un negocio ya debería saber a lo que atenerse, porque es una provocación en toda regla a que te hagan ese tipo de comentarios… digo yo, vamos.

 

El último día que estábamos de vacaciones coincidía justo que iba a ser mi cumpleaños y teníamos previsto ir a comer por ahí, así que los días antes fuimos agotando las reservas y el penúltimo día ya casi no teníamos nada para cenar. Así que mi hermana dijo: “Pues vamos a pedir un par de pollos asados y así Sandra deja de dar el coñazo ya de una vez”, a lo que yo respondí emocionada “¡¡¡YUHUUUUUUU!!! ¡¡¡Por fin voy a poder ir a pedir que me den un buen pollazo!!!” Adri, ¿vienes tú conmigo y me haces una foto o algo?”. Y mi hermana (que me quiere mucho pero está harta ya de hacer el ridículo en todas partes por mi culpa), respondió: “Yo te acompaño, pero me niego a hacerte fotos ni vídeos ni nada”.

Aún así, menos da una piedra, así que allá que fuimos a buscar nuestros “pollazos”. Yo feliz y emocionada todo el camino imaginándome qué respuesta me daría el dependiente cuando le pidiera que me diera un buen pollazo. Pero cual no sería mi decepción cuando al llegar al puesto en el que los vendían, estaba atendiendo la barra una señora. 😔😔😔

 

  • Auuuuuu, ¿y ahora que hacemos, Adri? Siendo una mujer no tiene ningún sentido decirle que necesitamos un par de pollazos.
  • Jolín, pues no sé. Podemos ir a buscar otro asador de pollos… que yo juraría que he visto más. Malo será que todos los atiendan tías.
  • ¡¡¡Pero si no se llaman “EL POLLAZO” no tiene sentido pedirles que nos den un pollazo!!!
  • Ya… eso es verdad.
  • Jooooooo, ¡qué mierda! Lo único que quería hacer estas vacaciones y no se me ha logrado. ¡¡¡Auuuuu!!!
  • Bueno, anda. No te pongas tan melodramática, que mañana seguro que se te ocurre otra cosa que quieras hacer y de esto ya ni te acuerdas.

Cuando nos tocó el turno, pedimos (sin ninguna floritura) un par de pollos asados, y nos volvimos para casa.

 

Al entrar en el patio, estaba todo a oscuras y me pareció súper raro, porque ni siquiera se veía luz dentro de la casa. Así que miré a mi hermana y le dije: “¿Y estos, dónde coño se han metido? ¿Crees que habrán salido para comprar bebidas o ensaladas o algo? Porque es raro que no estén aquí fuera. Aunque, también es raro que se hayan ido con la niña a estas horas”.

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