Entre que ya era bastante día, la cháchara que nos traíamos en el patio Rosa y yo, y las risas que se estaba echando la niña jugando por ahí. El resto no tardaron mucho en despertarse y unirse a nosotras para desayunar. Todos menos mi hermana, que como dormía con los tapones para los oídos, no se enteraba del ruido que estábamos haciendo y seguía durmiendo como un lirón.

Por supuesto, nada más bajar las escaleras lo primero que me preguntaron (no recuerdo quién) fue: "Bueno, ¿qué tal al final te lo tiraste o no?". Y al contestarles que sí, se pusieron a felicitarse unos a otros y a decir cosas como "¡Al final lo conseguimos!", "¿Lo ves? Te dije que en cuanto nos marcháramos sí que había tema""Muy bien, tío. No hubiera sido posible sin tu participación", "Lo mismo digo".

 

Según nos sentamos a la mesa, Rosa le dijo a Jose:

  • Ayer, cuando entraste en la habitación con el cuchillo diciendo que había un surfista en el salón, pensé que eran idioteces de borracho, pero ya me ha contado Sandra todo y me meo de la risa...
  • Ufff -resopló Pedrito-. Y eso que Sandra no sabe ni la mitad, porque lo más divertido fue todo lo que paso antes de que ella bajara de la habitación.
  • ¡Eso es lo que me llevo preguntando yo toda la mañana! -dije yo- ¿Qué fue lo que pasó desde que os fuisteis de casa hasta que aparecisteis con él?
  • Jajajaja. Pues cuando salimos de casa

...

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