Ayer por la noche había fiesta, así que abrieron la peña. En mi pueblo somos pocos, así que para hacer la peña nos juntamos todos los solteros que estamos en un rango de edad entre los diecisiete años hasta los cuarenta y cinco, porque si nos separásemos por edades… no nos daría para hacer grupos de más de tres personas cada uno. Y es que antes, en verano, veníamos un montón de veraneantes. Pero ahora, entre que unos viven lejos, otros que tienen niños, otros que les da pereza… ya no viene casi nadie, así que los que estamos nos tenemos que juntar. Total… que en esa peña estamos tanto mi hermano, como mi hermana, como yo.

Nos pasamos la tarde en la peña, bebiendo cervezas y presentándole a Enma al resto de la gente. Por la noche había baile en la plaza. Mi hermana tenía razón… como no eran fiestas en ningún sitio, además de estar los del pueblo, había venido también gente de los pueblos de alrededor. De repente, me hizo mucha gracia que Enma me preguntara:

  • Oye, Sandra… Ahora que lo pienso… En tu pueblo ¿dónde va la gente a echar un polvo cuando no tienen casa? Porque no parece que haya muchos sitios donde puedas esconderte…
  • Pues la verdad es que está jodida la cosa porque, para empezar, como normalmente estamos veinte, en cuanto falta alguien sale de ojo. Y es verdad que no hay muchos sitios donde esconderse… Pero tampoco sabría decirte… porque yo nunca me he liado con nadie del pueblo, así que no me he visto en la necesidad, la verdad.

El grupo que tocaba era bastante rockero. La cantante era muy mona y en un determinado momento de la noche me sorprendí a mí misma diciéndoles a Adri y a Enma:

  • Joder… no sé si es porque estoy más salida que un mono, o porque tanto hablar últimamente de cambiarme de acera, me está haciendo mella… pero me parece que la cantante tiene un puntazo.
  • (Enma) Sí, tiene algo… ¡Le veo un punto hasta yo!
  • ¡A mí me pone mogollón!
  • (Adri) Pero, ¿tú te liarías con una tía? ¿Así en serio? No digo de darte cuatro besitos… si no de liarte, liarte de verdad.
  • Prffff. Pues no creo… Es lo que decíamos aquel día de lo de comer mejillones… que no lo veo claro. Me parece mona… pero como para llegar a tanto… no creo. No sé.
  • (Adri) Mmmmm. Lo mismo es verte en la situación. Tú sigue bebiendo… ¡que la vida hay que vivirla improvisando!
  • Jajajaja. Ya hace un buen rato que se me terminó el cubata…
  • (Adri) ¡Pues vamos a la peña a recargar, que a mí también se me ha acabado el mío!

Según salimos del recinto del baile…

  • Oye tú. Cuidadito lo que haces con mi hermana… Que te estoy vigilando…

Se lo dijo como cuatro veces en menos de diez minutos, y yo me quedé un poco flipada, porque…

  • Déjalo, Enma, porque cuando se quiera dar cuenta, me he ido con la persona que él menos se espera. Creo que va a ser mi “cabra salvaje” para este fin de semana, jaja.
  • ¿Cabra salvaje?
  • Sí, bueno… teorías de Toni. Ya te lo explicaré.

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