El caso es que…

La cosa se empezó a calentar… y le dije:

  • Espera un momento, que voy a pedirle a mi hermana las llaves del coche y nos vamos a un sitio un poco más apartado… porque no tengo ninguna intención de echar un polvo aquí a la intemperie contra una pared de adobe para que se me quede el culo con más arañazos que si un gato rabioso se hubiera ensañado con él. Tú mejor espérame aquí hasta que vuelva, no sea que te intercepte mi hermano, que está muy pesado…
  • OK.

Al entrar en la peña, busqué a mi hermana y le dije:

  • Oye Adri, déjame las llaves del coche.
  • ¿Pero tú estás para conducir?
  • Sí joder. La que llevas un pedo como un general eres tú, que te has bebido siete cubatas, pero yo no he bebido casi nada… Aun así para salir a la autovía dudaría, pero para recorrer trescientos metros por el camino de tierra que sale justo de aquí detrás… pues fijo que sí.
  • ¡Vale! Pues toma las llaves.
  • Oye… no creo que tardemos mucho, pero como ya es tarde (serían las seis y pico)… si te vas a dormir, avisa a Enma… no sea que se quede aquí sola y luego no pueda entrar en casa, ¿vale?
  • ¡Vale! Tranquila, que yo la cuido.
  • Por cierto, ¿dónde está?
  • Allí, hablando con uno de los chicos de la orquesta…
  • Ah, vale, no la veía… ¡Voy a decírselo!
  • OK.
  • Oye, Enma… Que me voy a ir a echar un polvo, y me llevo mis llaves de casa. Ya le he dicho a mi hermana que si se va para casa, que te avise, para que no te quedes fuera… pero con la castaña que lleva no sé si se ha enterado… así que no te despistes mucho de ella, ¿vale? Seguramente, yo vuelva antes de que os vayáis a casa, pero te lo digo por si acaso…
  • Ok, jajaja. ¡Pásalo bien!
  • Lo intentaré.

Compartir:
Personajes: , , , ,