El otro día mi hermana propuso que hiciéramos una casa rural con otros amigos este finde… y nos hemos pasado toda la semana intentado organizarla. Y es que, cuanto más mayores somos, más difícil nos resulta organizar una escapada (aunque solo de tres días). Y no lo digo porque cada vez sea más difícil coincidir por trabajo, parejas, hijos pequeños… lo digo ya por la propia logística de la casa rural.

Cuando teníamos 20 años lo primero que preguntábamos era: “¿Cuanta bebida llevamos?” Y luego ya (si eso) alguien responsable decía “¿Y comida?”. Y ese era todo el drama. Al que le tocaba comprar comida llevaba lo que le daba la gana, y nadie protestaba.

Ahora cada vez se complica hacer la compra, porque aunque solo haya que comprar el desayuno: uno toma leche normal, otro semi-desnatada, otro sin lactosa, otro de soja, otro de avena… uno café torrefacto de cafetera, otro mezcla soluble, otro descafeinado…

Antes más o menos cedíamos, y el que tomaba leche de avena decía “Bueno, pues comprad de soja y yo bebo también de esa”, o los de leche normal decían “Venga, compramos sin lactosa para no andar con tanto jaleo y bebemos todos”. Pero como desde que ahora también vamos con niños pequeños, hay que llevarles comidas especiales sí o sí, ahora ya no hacemos compras tan globales y estamos empezando a optar porque el que coma cosas especiales las lleve él mismo en vez de que tenernos que adaptar a comer cosas que no nos gustan o no nos van bien. Pero son cosas puntuales, y la mayoría de las comidas las seguimos haciendo comunes.

O mejor dicho, las hacíamos. Porque yo este año ya me he negado rotundamente a comer ABSOLUTAMENTE NADA que se salga de mi dieta habitual. He decidido que me voy a hacer hiper-mega-radical de este asunto y no pienso pasar ni una sola comida que me vaya mal. Y  ahí ya hemos empezado a tener muuuuchos problemas en la primera casa rural de la temporada.

 

Ya sabéis que tengo varias intolerancias alimentarias, y desde que me dijeron que soy intolerante (al trigo, la leche, los huevos, el limón y el ajo) intento no comerlos nunca en mi vida cotidiana… pero claro, al irte de vacaciones es prácticamente imposible evitarlos.

  1. Comiendo de restaurante te toca comer algo de eso sí o sí, porque todo lo que no lleva trigo, lleva leche o huevos, y si no ajo. La única alternativa es comer una puta mierda de ensalada con dos hojas de lechuga birriosas que no te quitan ni el hambre… y encima pagar por ella el precio por el que comes 15 ensaladas mil veces mejores en tu casa.
  2. Comiendo de pinchos: ahí sí que sí: trigo, ajo y limón a reventar.
  3. Comiendo en la casa rural, como es difícil cocinar para tantos, al final se tira de lo más fácil: pasta, pizzas, empanadas y otras mierdas similares.

Conclusión: haga lo que haga, termino comiendo cosas que no debo y me paso una semana empanzada.

Antes me daba lo mismo excederme un fin de semana, porque entiendo que porque coma mal dos días y luego me pase con la barriga hinchada una semana no pasa nada… pero ahora empieza el verano, y el fin de semana que no me voy de vacaciones, salgo con unos amigos, o si no vienen de visita otros… y si me fío de hacer una excepción tras otra al final me paso tres meses continuos de empanzamiento. Y ya no estoy dispuesta a pasar más por eso.

 

Me he negado a hacer más de una comida fuera de casa (y con eso ya les he jodido tooooooda la logística, porque ellos pensaban comer fuera todos los días a todas horas), y al pensar en comer en casa han pensado en llevar unas empanadas o unas pizzas (y también me he negado a eso, diciendo que voy a llevar mi propia comida). Vamos… que yo les he dicho que ellos coman fuera de casa o donde les de la gana y que yo luego me reengancho. Pero que no pienso comer lo mismo que ellos porque no me da la gana.

 

Me hace mucha gracia que algunos me miren raro cuando no me quiero sumar a la comida general y me llevo la mía propia, porque les parece un poco exagerado… pero esos mismos como sean de beber whiskey y les digas, “Bueno, pues llevamos ron porque nos gusta a la mayoría, así que vosotros también bebeis ron porque por un día que cambiéis no pasa nada”… te dicen que pasan y que prefieren llevar su propia botella y eso sí lo ven súper lógico.

 

Una de mis amigas me dice que soy una exagerada con el tema de las comidas por llevar mis propios alimentos y no querer saltarme ninguna comida… pero luego, para su bebé lleva todos los ingredientes que le hacen falta para cocinarles sus comidas sanas especiales y dárselas religiosamente a las horas a las que le tocan. Eso sí, haciendo solo la dosis justa para él, mientras que ella luego come cualquier mierda que haya por ahí (en vez de echar un poco más y hacerse ya de paso su propia comida igual de sana).

A mí eso es una cosa que me flipa mucho de los padres. Pierden completamente en sentido de la proporción de sus hijos respecto a otros seres humanos… incluídos ellos mismos. Si vas con tres parejas con hijos, a mediodía verás que religiosamente, se meten en la cocina para prepararle cada uno el puré a su hijo. Una cantidad ridícula (lo poco que puede comer un niño) y cada padre un puré diferente con los ingredientes sanísimos que previamente ha llevado de su casa… Si en una casa rural hay cuatro bebés, verás que impepinablemente se cocinan cuatro purés diferentes (aunque los cuatro sean de verduras y los cuatro niños estén en la etapa de comer todos lo mismo). Pero luego para comer los adultos les vale hacer una mierda de pizza precocinada y comerla a las cinco de la tarde y te miran raro cuando dices que tú prefieres comer algo más sano, porque dicen “Hija por un día, ¿qué más da? ¿Comemos todos lo mismo, no? ¿Para qué vamos a andar con tanto jaleo?”. Y tú te preguntas “¿Y por ese razonamiento por qué no le has dado a tu hijo un trozo de pizza batida… si por un día no le pasa nada?”.

A ver… que yo entiendo que a tu hijo lo quieras mucho y le des lo mejor. Lo que no entiendo es que a ti mismo te quieras tan poco como para no hacer lo mismo.

 

Pues yo he decidido que a partir de ahora soy mi propio niño pequeño, y que igual que ellos no les dan a sus niños comidas que son una mierda ni nada que les siente mal, yo tampoco me lo pienso dar a mí misma… aunque me toque comer sola todos los días :-(

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