• Bueno, ¿y qué tal con él? ¿Te gustó o no? Porque me has dicho que llegaste a a casa a las cuatro y media de la  mañana pero no me has dicho si llegaste sola o no. ¡¡¡Me tienes en ascuas!!!
  • No no, llegué sola. El tío era majete y tal pero pero no me gustó nada. No hubo nada de química. O sea, por lo menos por mi parte… porque el tío estaba dispuestísimo. Pero me dio una pereza que me moría. Era el típico tío que hablaba en la vida real como el resto de tíos hablan por Tinder. ¿Sabes cómo te digo?
  • Ufffff, sí. Entonces no me extraña que te diera pereza.
  • Me tocó hacerle tres cobras durante de la noche… y al despedirnos la mega-cobra. Y el tío no estaba mal, ¿eh? En otro momento me lo hubiera tirado, pero es que me da muuuuuuucha pereza. Cada día soy más frígida… pero frígida de intención, ¡que es peor! Ya los dos últimos tíos con los que me he liado ha sido como “¿Pero para que hago esto?” Antes me lo pasaba muy bien liándome con unos y con otros a diestro y siniestro. Me reía, era divertido, me lo pasaba guay… pero con los últimos tíos con los que me he líado ya no.
  • ¿Quienes han sido los últimos?
  • Tara Malikian…
  • Hija, es que con ese no me extraña que te de pereza…
  • Y Fer.
  • ¿Quien es Fer?
  • El chico con el que estuve liada antes de Rodri… que tenía en cada cajón de su mesita todo un sexshop online de productos eróticos
  • Ahhhh sí. ¿¿¿Y con ese cuando te has vuelto a liar???
  • No sé… Hace unos meses. Por navidades, creo. Un fin de semana que me lo encontré de casualidad y terminé yéndome con él a casa. No te lo conté porque tampoco le di ninguna importancia.
  • ¡¡Pero si con ese chico antes siempre decías que te lo pasabas muy bien!!
  • Pues ahora ya no.
  • ¡¡Qué curioso!! Quiero decir que entiendo que ahora te líes con tíos y te aburras, si son tíos diferentes con los que conectas menos. Pero siendo el mismo tío con el que hace un año medio te lo pasabas tan bien… me  resulta curioso.
  • Pues así es. Ahora de repente es como que falta algo. Estoy follando con un tío como quien hace una rutina de gimnasio: para arriba, para abajo… porque es lo que toca, pero sin ninguna gana.

  • Hummmm… joder, hija. Vaya pasión que parece que le pones.
  • Ninguna. Pero es que hace ya muuuucho tiempo que no me motiva liarme con nadie. Cuando llevo mucho tiempo en “barbecho” acabo cayendo y me lío con alguno porque si no me parece que puede ser contraproducente porque cuanto más tiempo estás sin follar, menos te apetece, y va a llegar un punto en el que me convierta en una monja. Pero porque tenga ganas, ganas… no.
  • Pues hija, follar por follar, sin ganas tampoco lo veo yo muy necesario, ¡qué quieres que te diga! Para eso es mejor que te apañes mejor tú sola…
  • Pues sí, porque cuando me lío con algún tío, al final después de habérmelos tirado me quedo igual o peor que estaba. No noto ningún tipo de química ni de conexión con ninguno, y me quedo como vacía. Me pasa ya con todos. Y es lo que dices tú: tener que hacer un esfuerzo para follar sin que te apetezca y que te quedes igual o peor que antes, y encima aguantando que te ocupen media cama… pues como que no.
  • Te entiendo.
  • ¿Sí? Porque a mí me cuesta entenderlo… Antes no me pasaba eso.
  • A mí me ha pasado siempre. Si no tengo conexión, no le veo sentido a tener sexo.
  • Pues yo no, pero ya te digo que definitivamente me he vuelto una frígida mental. ¿¿¿Tú sabes la de tiempo que hace que ningún tío me llama la atención en serio de que me guste de verdad???
  • Sí, muchísimo. Y es verdad que es sorprendente porque antes cada semana te enamorabas de tres tíos distintos. Pero yo creo que ahora hace tres o cuatro años ¡¡¡o más!!! que no te oígo decir que un tío te gusta. Yo creo que desde aquella época en la que andabas tonteando más con Héctor… porque ahora ya ni con él.
  • Bueno, a ver… Héctor sí me sigue gustando…
  • ¡¡Pero mucho menos!! Porque la última vez que te escribió para quedar, pasaste de él.
  • Porque estaba pintando el mueble del salón y no me dio la gana cambiar los planes por un tío que me escribe una vez al año… si llega. A ver si se piensa que voy a estar disponible para cuando le salga a él de la punta del pijo.
  • Ya ya. Pero aunque no quedaras con él ese día podías haberle escrito tú a la semana siguiente… y tampoco lo hiciste. Eso hace tres años hubiera sido impensable.
  • Es que ya me tiene muy harta con ese comportamiento que tiene de “Ahora aparezco, ahora desaparezco. Ahora te meto fichas, ahora hago como que no te he dicho nada. Ahora te caliento, ahora me hago el interesante. Ahora te escribo para decirte que me acuerdo de ti, ahora estoy tres meses sin escribirte”. Prfffff.  ¡¡¡Es que harta a cualquiera!!!
  • Sí sí. Si a mí me parece fantástico que pases de Héctor, porque yo creo que es un caso perdido que no hace más que marear la perdiz. Pero si que parece el síntoma definitivo de que te has vuelto frígida… o por lo menos frígida mental.
  • Ya te lo estoy diciendo yo.
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