Con lo que prometía el fin de semana con Jaime, después de llevar dos semanas haciéndome expectativas… ¡¡¡y ha sido una puta mierda!!!

Llegó el viernes una hora tarde… y menos mal , porque si llega a ser puntual me hubiera pillado con una pierna depilada y otra no y tirando la primera prueba de bechamel por el fregadero. Menos mal que esa hora de margen me dio tiempo a que pudiera terminar de hacer una lasaña decente pese a que la leche de cabra sabe muy diferente a la de vaca y a terminar de depilarme (aunque con las prisas me hice dos cortes… pequeños, afortunadamente, pero que tardaron bastante en parar de sangrar) en mi pierna decente.

Y digo “pierna decente” porque la que considero como pierna indecente es en la que tengo el golpe que me dí contra la esquina de la mesilla, haciendo danza del vientre, porque el moratón todavía es del tamaño de un puño y tiene toda la gama de colores en forma de arco iris, en forma de círculos concéntricos.

Vamos, que vista en bragas parece que tengo pintado un Miró en una pierna, y que me ha atacado un tigre de bengala en la otra.

 

Por supuesto, al final tampoco no he encontrado ocasión para arreglar la lámpara… así que, como la habitación sigue sin luz, puse unas velas para que el ambiente fuera más acogedor… (y para que Jaime no se de cuenta de que soy una incompetente bricomaníaca).

Tampoco le dió mucho tiempo a ver nada… porque nada más llegar empezamos a liarnos. Nos fuimos a la habitación… ¿y que hicimos?
Nada.
NADA!!!!!!
Fué imposible. Aquello era como intentar tirarse un espárrago tierno cocido. Lo tuvimos que dejar por imposible y volver al salón a terminar para pasar la noche viendo una peli.

 

Francamente, me sentó como un tiro, porque vamos a ver… ¿¿¿no sabías a lo que venías??? Si ya sabes que la tienes del tamaño de un tampax y encima no se te levanta, ¿qué pretendes que pase viniendo a pasar un fin de semana a mi casa?

La putada es que el chico es muy majo y me dio pena mandarlo a cagar y de vuelta a su casa. Pero con ganas me quedé porque encima había venido Patri… y, claro, salieron las tres de fiesta a darlo todo.

Evidentemente dieron por hecho que mientras ellas andaban por ahí de fiesta, yo estaba en casa follando con Jaime como conejos, así que no hacían más que mandarme mensajes en plan “llevamos mas de 24 horas sin saber nada de ti. Cuando os vayan a buscar vais a estar desgastados”, “Te lo estarás pasando bomba, no?”, “Vaya agujetas vas a tener mañana” o cosas así. Y yo no podía ni contestarles, de la rabia que me daba pensar que ellas estaban por ahí borrachas pasándoselo bomba… y yo tirada en el sofá comiendo pipas y viendo la saga completa de “El padrino”.

Hay que joderse.

 

Y encima hoy por la mañana, me dice que ha estado muy a gusto y que este fin de semana no lo va a poder olvidar fácilmente…

Mira, en eso estamos de acuerdo.
Yo el próximo fin de semana beberé mucho, pero mucho mucho mucho, para intentar olvidar éste… y aún así tampoco creo que lo consiga!!!!!

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