Hoy por la tarde, estaba con Enma dando nuestro habitual paseo (lo hemos hecho habitual desde hace una semana o así), cuando nos hemos encontrado con un excompañero mío de trabajo. Un chico muy majete, con el que no tenía mucha relación porque era de otro departamento pero estuvimos tonteando una temporada… Aunque al final no pasó nada con él, porque (para variar),  resultó ser más raro que un perro verde: parecía que tonteaba conmigo pero luego me dejaba de hablar a temporadas… no sé… cosas raras de estas que hacen los tíos.

Bueno, pues nos pusimos a hablar y nos dijo que por qué no nos tomabamos una cañita y nos poníamos al día. Así que nos fuimos los tres a una terracita que hay por el centro a tomar algo.

Que conste que yo había salido a pasear, eh? a pasear/ andar/caminar… vamos… a hacer ejercicio!!! Pero es que el destino se empeña en que sea una rellenita semi-álhólica…

Y yo intento redimirme… Miro las zorras raquíticas de los anuncios de Special-K y intento motivarme… pero si el destino se me pone en contra… yo ya no puedo hacer más!! :-S

El caso es que estábamos en la terracita tomándonos nuestra caña y sus correspondientes patatas fritas, cuando al chico le suena el móvil y nos dice “Es mi compañero de piso, que se ha olvidado las llaves de casa y no puede entrar. Se va a pasar por aquí para que le deje yo las mías, pero no se ni como se llama esta calle, ni en qué bar estamos”.
Le dimos las explicaciones pertinentes (que él a su vez le retransmitía al otro por teléfono), y al cabo de una media hora apareció su compañero.

Tengo que reconocer que me sorprendió cuando lo ví. Me explico: mi ex-compañero de trabajo es el típico pijo: raya a un lado, naúticos, camisas de rayas (o en su defecto polos con caballos/cocodrilos)… cosas así. Y este tío era todo lo contrario: pelo largo en coleta, vaqueros cortados por encima de los gemelos, camiseta con las mangas recortadas, brazos llenos de tatuajes, nariz rota (así a lo Javier Bardem)…
Vamos… un macarra. Justo todo lo contrario que el otro…
Me encantó.

En la personalidad también era completamente distinto. Mi ex-compi es más bien tímido, y le cuesta soltarse al principio (de hecho como estaba Enma con nosotros casi ni había hablado en todo el rato). Y este otro nada más llegar se puso a hablar con nosotras como que nos conociera de toda la vida…
Tenía un aire así… como de canalla… pero encantador… Vamos, que me conquistó nada mas verlo!!!!
A Enma también: me dió una patada por debajo de la mesa cuando llegó, y ya nos entendimos sin que me dijera nada…

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