Cuando Oliver ha llegado, se ha quedado agarrándome del hombro y le he dicho:

  • Oliver, ten cuidado… Hoy no me calientes mucho porque te advierto que ya vengo calentita de casa —me ha soltado como si de repente quemara y me ha dicho—.
  • ¿Por qué? ¿Qué te ha pasado para que vengas cabreada?
  • ¿Cabreada? No estoy cabreada. No me has entendido bien… —dije mirándolo lascivamente—.
  • JAJAJAJA. Ah, vale vale. Pues entonces mejor me voy a poner al otro lado de la mesa, por si acaso…
  • Sí, mejor. Porque o te separas de mí… o cuando vayas a ir al baño me avisas y voy con los condones… ¡que hoy no estoy para medias tintas!
  • Tranquila, tranquila… que ya lo he pillado, jajaja. Ya me separo…

Nos estuvo contando que estaba buscando compañeros de piso nuevos porque los chicos con los que vivía ahora se marchaban a final de mes. Al final estuvimos con él un buen rato, hablando de todo un poco… Hasta que apareció Paco-Will.

Nos dijo que acababa de volver de viaje y que se había pasado un rato por saludar… e inmediatamente después de eso se puso…

Me miraron los tres con los ojos como platos porque no se lo esperaban y Paco-Will, me dijo:

  • Perdona… ¿¿¿qué has dicho??? ¿¿Pero tú de qué cojones vas, payasa de mierda?? ¿Quién te crees que eres para insultarme? —dijo completamente fuera de sí—. En mi puta vida he…


    Lo único que pasa es que sois dos zorras venidas a menos y ya no sabéis que inventar para que los tíos os hagan caso. ¿Qué estáis intentando? ¿¿Malmeter entre Oliver y yo?? ¡Pues conmigo vais dadas! ¡¡Guarras!! ¡Pedazo de anormales!

La reacción fue tan desproporcionada que nos habíamos quedado los tres helados y sin saber ni como reaccionar, pero llegado ese punto, Oliver empezó a agarrar a Paco-Will, a decirle que se tranquilizara, y a intentar sacarlo del bar. Él seguía pegando tantas voces que se oían hasta por encima de la música, así que todo el mundo empezó a mirarnos.

De repente, en un ataque de rabia total, se zafó de Oliver, cogió el abrigo y salió del bar mientras seguía gritando que éramos unas zorras desesperadas y que solo pensábamos con el coño… o algo parecido.

Nos quedamos todos con los ojos como platos sin saber ni qué decir… y hasta las amigas de Elena se acercaron para preguntar qué había pasado porque nunca habían visto a Paco-Will así. Oliver les dio una explicación que nosotras no escuchamos, mientras que Enma y yo no podíamos hacer otra cosa que mirarnos la una a la otra con los ojos como platos sin acabar de entender muy bien lo que había pasado. Cuando Oliver terminó de hablar con las amigas de Elena, nos volvió con nosotras y nos dijo:

  • (Oliver) Perdonad chicas. No tengo ni idea de qué le ha podido pasar a Paco-Will. No lo había visto así en la vida. Lo siento muchísimo…
  • (Enma) A mí me ha dejado helada cuando se ha puesto a gritar de esa manera, porque yo no creo que lo que le haya dicho Sandra fuera para tanto…
  • (Oliver) Yo tampoco. Me he quedado tan sorprendido como vosotras, porque hay que reconocer que Sandra tenía razón en lo que ha dicho… y además se lo ha dicho muy suave… para lo que es ella.
  • Yo ha habido un momento que pensé que me iba a soltar un puñetazo, no te digo más.
  • (Oliver) ¡Madre mía! No os hacéis una idea de la vergüenza ajena que siento ahora mismo. Prfffff. Es que no sé que le habrá pasado a este chico por la cabeza para perder así los papeles… De verdad que no lo sé.

En ese momento nos dimos cuenta que la que no nos había venido a preguntar por lo que había pasado era Pili. La buscamos por el bar y no la encontramos, y al preguntarle por ella a Elena nos dijo que había salido del bar hacía ya un buen rato con el viejoven.

Ya le he dicho a Enma que yo no pienso volver a venir a los terceros tiempos, porque al final me he ido a casa mucho más caliente de lo que he venido… y encima en una acepción mucho menos feliz de la palabra que con la que había empezado el día.