Hoy en el gimnasio, le he estado contando a Enma las conversaciones que he tenido este fin de semana con Javi y con Toni y se meaba de la risa:

  • Jajaja. Puede que tenga razón Toni en lo de que te está haciendo el “vínculo”, porque…

  • Seguir así eternamente.
  • Si tanto te preocupa, podrías…

  • ¿Este finde? ¿Pero tú no ibas a irte al pueblo toda la Semana Santa?
  • Sí, maja… pero el otro día mi madre vio que estaba todo el suelo encharcado, llamamos al fontanero y nos ha dicho que hay una tubería picada. Nos tienen que levantar todo el suelo, y tardarán por lo menos dos semanas… así que no vamos a poder ir. ¡Con lo que me gusta a mí ir a las misas y procesiones de Semana Santa en el pueblo!
  • ¿En serio? Bueno… aquí también hay misas y procesiones.
  • ¡Pero no es lo mismo!
  • Bueno, pero podemos intentar hacer algún plan chulo. ¿Sabes si Patri va a venir, o solo estamos nosotras?
  • No, Patri no viene. Tiene una despedida de soltera en Asturias y han cogido una casa rural para pasarse tres días borrachas allí metidas.
  • ¿Y Pili? ¿Se queda aquí o se marcha a algún sitio?
  • Pili se queda aquí… pero no sé qué planes tendrá. Ya sabes la cantidad de eventos sociales que tiene esta chica. Anoche, al llegar, vi que habían subido a Facebook unas fotos del sábado en las que estaban Pili, Diego y Paula en un cumpleaños…
  • ¡Anda! Yo no las he visto porque ayer me acosté pronto y hoy no he entrado en Facebook. Pero eso explica por qué Diego no estaba con los yogus el sábado… Y también explica por qué me ha escrito hoy a mediodía supersimpático diciéndome “¡Hola guapaaaa!”, como si hace una semana no lo hubiera estado poniendo a caldo por Whatsapp precisamente por la escenita que montó con Paula.
  • Prfffff. Esto es el cuento de nunca acabar.
  • ¿Lo mío con Diego o lo de Diego con Paula?
  • ¡Las dos cosas!
  • Una penitencia, es lo que es.
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