Toni me repitió veinte veces que Diego es material dañado, que no puedo aspirar a sacar nada bueno de él (a parte de echar un polvo) y que si lo que quiero es tener una relación estable tendría muchas más probabilidades de éxito escogiendo al azar a cualquier otro tío del bar en el que estábamos… incluido uno que estaba apoyado en la barra hablando solo contra la pared amenazando a una columna con un dedo.

Al final de la noche, Toni tuvo que acabar acompañándome a casa después de vomitar (sí, otra vez) en el baño:

  • ¿Sabes qué te digo, Toni? Me ha encantado tu novia Ev… ¡Maripaz!
  • Me alegro. Pero ya me lo has dicho como veinte veces…
  • Es que me ha parecido muy maja. No me la esperaba así. Me la imaginaba más como tu novia anterior, que era una rancia y encima me odiaba a muerte. Nunca entendí por qué si apenas coincidimos…
  • Sí. La verdad es que te tenía una tirria exagerada. Se ponía súper celosa cuando quedaba contigo.
  • Como ella era un coño loco que te ponía los cuernos con todo lo que se ponía a tiro, se pensaría que tú y yo teníamos algo a sus espaldas. Es un clásico: “Se piensa el ladrón que todos son de su condición”. Yo tengo comprobado que toda la gente que es celosa y tiene miedo de que se la puedas clavar por la espalda es porque ellos son los primeros que están dispuestos a jugártela. Luego dicen “No no, lo que pasa es que soy una persona muy insegura” y no te digo yo que inseguros no sean, pero infieles también. ¿A que tú piensas lo mismo? ¿A que sí? ¿A que tengo razón?

  • Que sííííí, pero Sandra… haz el favor de mirar al suelo… que vas haciendo eses y te vas a escoñar…
  • Pues eso te digo… ¡¡que aquella tía era una zorra y una petarda!! ¿Y sabes que más te digo?
  • ¿Qué?
  • Qué quiero gusanitos!
  • ¿Y dónde quieres comprar gusanitos a las dos de la mañana un día de diario?
  • No sé, jo. Pero es que quiero gusanitos, o palomitas…
  • ¿Y no tienes en casa?
  • Ahhhh síííííí. Es verdad… Pues cuando llegue a casa me pienso hacer palomitas… ¿Y sabes qué más te digo?
  • ¿Quéeeeee?
  • Pues que esta chica me ha gustado para ti. Ya era hora de que sentaras la cabeza y te dejaras de tanto salir y tanto zorrerío… Que no se puede vivir eternamente como un adolescente. Ya me estabas empezando a preocupar…
  • ¿¿Pero cómo que te estaba empezando a preocupar?? ¿¿YO A TI??
  • ¿En serio me está diciendo que no se puede vivir como un adolescente una tía que en esta semana ha acabado vomitando en el baño de un bar.. DOS VECES?

Ains… No vuelvo a beber.

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