Hoy por la mañana me ha llamado maca para decirme que le han invitado a ir esta tarde a una presentación de una línea de productos de cosmética natural y, como sabe que yo soy súper fan de utilizar la mayor cantidad de productos naturales posibles (y si son ecológicos, mejor), me ha dicho que si quería ir con ella porque tenía dos invitaciones.

Le he dicho que estaba súper líada en casa haciendo cosas y me ha dicho que ya es hora de que me tome un día para dedicarlo a mi belleza propia, en vez de pensar solo en la belleza de mis suelos vinílicos en particular, jajajaja. Me ha hecho mucha gracia porque es verdad que últimamente tengo bastante abandonado el tema de belleza personal y que hace mucho tiempo que no investigo por internet marcas ni productos nuevos y siempre viene bien reciclarse… porque aunque es cierto que en última instancia hay cosas que puedes comprar en herborísterías, a veces no son tan específicas y, desde luego, nunca son baratas.

Le he dicho que no es que estuviera liada por poner el suelo, si no que me han invitado a ir este fin de semana al Salón de Literatura Alternativa que se celebra sábado y domingo… y lo estoy preparando todo para poder ir: la cartelería, los libros que tengo que llevar, mandando imprimir marcapáginas, tarjetas, etc. Porque lo tengo que ir a montar hoy por la tarde y me voy a ver muy apurada.

Me ha dicho:

  • ¿A qué hora tienes que ir a montar el stand?
  • A partir de las 17:30
  • La presentación es a las 19:00. Si voy contigo y te echo una mano a lo de montar la feria, igual nos da tiempo a las dos cosas, ¿no?
  • ¡Joder! Si vienes después de comer y estamos allí cuando abran a las 17:30, igual a las 18:00h ya hemos terminado… y a las 19:00 horas podemos ir a lo de los cosméticos estando medio pedo, ¡¡¡después de llevar dos horas de cañas!!!
  • ¡Pues no se hable más! A las 16:00 estoy en tu casa. Me invitas a tomar café y después vamos juntas a eso.
  • ¡Perfecto!

Ha venido a tomar café, y después hemos salido hacia la Feria cargadas con todas las cosas. Tal y como preveíamos, a las 18:00 habíamos terminado y salimos de la feria, camino hacia el centro (o sea, hacia los bares, que es lo que más nos gusta).

Íbamos tan felices cotorreando, cuando de repente me han tapado los ojos por detrás y me han dicho “Adivina quién soy”. No he reconocido la voz, y no me gusta NADA DE NADA que me tapen los ojos… así que he ido a agarrarle las manos a quien quiera que fuera para quitárselas de malas maneras, y en cuanto he notado la envergadura que tenían he dicho “¿¿¿Héctor???”. Inmediatamente me ha quitado las manos de la cara y al darme la vuelta he visto a una sonriente Héctor y a una ojiplática Maca:

  • ¡¡¡Héctor!!! Joder, ¡cuánto tiempo!
  • Pues será porque tú quieres… porque si no recuerdo mal he sido yo el que te ha propuesto quedar varias veces últimamente y nunca puedes. La última vez me dijiste que estabas liada y que cuando pudieras me llamabas… y todavía estoy esperando.
  • ¡Es verdad! Joder, perdona… No me había vuelto a acordar.
  • Pasas de mí como de la mierda.
  • Le dijo la sartén al cazo…
  • Jajajajaja.
  • Te recuerdo que normalmente eres tú el que me dice que no puede quedar conmigo porque cuando no te vas al pueblo tienes que pasear al perro, o cualquier excusa rara…
  • Oye oye, de excusas raras nada. ¿Por qué te iba a poner excusas para no quedar si soy yo el que te lo está proponiendo?
  • Esta vez sí, pero digo otras…
  • ¡Otras tampoco! No te he puesto excusas nunca. Cuando no me ha dado la gana quedar contigo, te lo he dicho y punto.
  • Bueno bueno. No te calientes. Que es verdad que esta vez ha sido culpa mía, que se me ha ido la pinza…
  • Ains, nuestra relación está decayendo, ¿eh? Ya no piensas tanto en mí, ya no veo el mismo brillo en tu mirada…
  • Jajajajajaja. Vete a cagar.
  • Por cierto, ¿hacia donde ibais? Porque yo voy a coger el coche ahora para irme al pueblo, y si queréis os acerco a donde sea.
  • Qué raro tú yendo al pueblo el fin de semana, jajaja.
  • Ya sabes que no fallo uno. Lo raro es que siendo viernes por la tarde todavía esté aquí a estas horas, porque normalmente me voy nada más terminar de comer. Hoy porque tenía que ir a comprar unas cosas y he tenido que esperar a que abriera la tienda, que si no ya estaba allí.
  • Ya… ya me imagino.
  • Bueno, ¿os acerco a algún sitio?
  • No hace falta, gracias. Vamos para el centro, así que vamos andando tranquilamente.
  • ¿De bares, borrachuza?
  • Pues no, listo (le dije solo por no darle la razón). Vamos a una historia a la que nos han invitado de productos de belleza
  • ¿Productos de belleza? Así te conservas tú de bien. 😉
  • 😳
  • Bueno, Sandra, pues te dejo que sigas a tus cosas. A ver si algún día de estos te dignas a quedar con un plebeyo como yo… Que desde que eres una escritora famosa que vas de feria en feria, parece que hay que pedir cita con tu secretaria para que reserve un hueco en tu agenda para quedar.
  • La semana que viene te llamo. Prometido.
  • No me fío ni un pelo. Seguro que te pasa cualquier cosa y te vuelves a olvidar de mí…
  • Que no, que no, que esta vez te escribo, de verdad.
  • ¡Más te vale! 😉😉

 

Cuando se ha marchado, Maca se ha girado como un resorte y me ha dicho:

  • ¿Pero quién coño era ese dios griego? Si parece que ha salido de una marquesina de un anuncio de colonias…
  • Jajajajajaja. Joder la otra…
  • Es más, ¿¿¿se puede saber cómo coño se te puede olvidar escribirle??? Se le veía muchísimo interés en quedar contigo!!!
  • Va a rachas…
  • Prffff. Te aseguro que si me escribe a mí un tío así, estoy soñando con él meses. Si vas a desaprovechar la oportunidad, pásame a mí su teléfono.
  • Oyeeee, eso ni de coña, ¿eh? Tú céntrate en Toni, que es lo que tienes que hacer en la vida… que no avanzas nada. Pero a este no te arrimes ni para olerlo, que es mío.
  • Pero ¿qué es tuyo? ¿Es un ex novio?
  • No.
  • Pero habéis estado saliendo, ¿no?
  • No.
  • ¿¿¿No??? Entonces… ¿estáis enrollados?
  • No.
  • ¡Joder! Pero algo tenéis, porque se nota mucha química entre vosotros…
  • Sí, eso es verdad.
  • O sea que sí que estáis liados…
  • No, jajajaja. De hecho llevaba sin verlo mil años.
  • Pero entonces ¿sois solo amigos?
  • Jajajaja. ¿¿¿Solo amigos??? Eso sí que no, jajajaja. Jamás definiría yo a Héctor como amigo mío.
  • Entonces ¿qué coño sois?
  • Prfff. No lo sé ni yo…
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