Hoy por la tarde he llamado a Toni. No me ha cogido el teléfono porque estaba hablando con su churri, pero me ha llamado más tarde, cuando estaba haciendo la cena.

Le he contado todas las novedades respecto a lo de Pili, Diego y sus secretismos, para ver qué opina él del tema, ya que es parte menos involucrada (y por eso mismo, más imparcial):

  • Pues ¿qué quieres que te diga, Sandrita? Que está claro que…

  • Hummm, sí pero me parece a mí que tampoco tendría la oportunidad porque él ahora no quiere estar con nadie.
  • Vaya chorrada. ¿Quién ha dicho eso? ¿Pili? No te fíes de lo que te diga porque…

 

Tengo que decir que aunque la comparativa de Toni sobre el anisakis y la gente dañada emocionalmente por rupturas dolorosas, me ha hecho mucha gracia… no me consuela demasiado saber que soy el “plato de comida tan poco apetecible que no consigue devolverle las ganas de comer a alguien que ha tenido anisakis”.

 

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