Hace un rato me ha llamado mi amiga Raquel, para preguntarme que cómo llevo lo de la rodilla, lo de Diego, etc.

Raquel era mi mejor amiga del colegio, de cuando vivíamos en un pueblo, antes de mudarnos. Y su madre era la mejor amiga de la mía.
(Es curioso que eso suele pasar muchas veces. En el pueblo de mi madre, mi mejor amiga también era la hija de la mejor amiga de mi madre… y sin que nadie nos mandara. Éramos más de diez en la pandilla, pero nosotras dos congeniábamos mejor que con el resto. Y de hecho sigue siendo con la que más relación sigo tendiendo a día de hoy. Supongo que al final nos parecemos a nuestros padres más de lo que queremos reconocer… no sé).

A día de hoy… veinticinco años después de mudarme… Raquel sigue siendo una de mis mejores amigas. Pero con eso de que la que está en la ciudad soy yo, el 99% de las veces que nos vemos es porque viene ella (para salir de compras, o de fiesta, o lo que sea).
Y la verdad es que a veces me siento un poco culpable. Así que, aprovechando la coyuntura… ya que nunca voy a verla… le dije que si quería me podía pasar por el pueblo a hacerle una visita el domingo.

  • Pues es que… el fin de semana no voy a estar…
    ¡¡Pero podrías venir mañana!!

    Total… sigues de vacaciones, no?
  • Pues sí… la verdad es que si que podría ir mañana…
  • Yo solo trabajo por la mañana, y llego a casa a las tres y media o así.
    Vente a comer con nosotros… y así ves a mis padres…
    Y luego ya nos vamos nosotras dos solas por ahí a tomar el café…
  • Siiiiiiii, que hace mucho que no los veo y me hace ilusión… porque anda que no nos habremos pasado tú y yo tardes enteras tiradas en el suelo del salón de tu casa jugando con las Nancys, mientras tu madre estaba cosiendo y tu padre viendo la tele!! Jajajaja
  • Ya te digo… O recomendándonos libros de la colección naranja de “Barco de vapor”
  • Jajajajaja, es verdad!!! Que nos contábamos los últimos libros que nos habíamos leído porque éramos las únicas de clase que se leían los libros de la colección naranja… porque los demás leían peor y se llegaban por la azul…
  • Siiiii, jajjajajajajaa
  • Que repelentes éramos!! Jajajaja
  • Entonces le digo a mi madre que vienes a comer??
  • Sí sí!!
    Que el lunes ya tengo que volver a currar… y tengo que aprovechar mis últimos días de vacaciones!!

Así que mañana me voy para allá, porque además… como para ir a verla solo tengo que coger el coche a la puerta de mi casa, e ir hasta la suya… y en el pueblo las distancias hasta el bar son mínimas… me parece un plan perfecto para irme reinsertando en la sociedad “viandantil”.

Se lo digo ahora a Enma, para que no me haga la comida para mañana, y me salta:

  • Vas a ir en tu coche?
  • Pues claro!! Por??
  • Pero… ¿no dijiste hace un par de meses que no tenías dibujo en las ruedas… y que tenías que ir a cambiarlas… pero que como casi no coges el coche ya las pondrías cuando te hiciera falta???
    O ya fuiste y no me he enterado??
  • Joder!! es verdad…
    PRFFFF!!! Bueno… puedo madrugar mañana e ir al taller a ponerlas…
  • Jajajaja, pues vete al que fuimos a cambiar las lunas del coche… jajajajjajaja. Que el tío era muy majo, jajajajajajajaja

Se ríe… porque poco después de semana santa, se me rajó la luna del coche y fuimos a cambiarla.
Como nos dijeron que tardaban solo una hora o así… nos quedamos allí esperando.
El caso es que cuando la desmontaron… de repente tuve un momento de inspiración y le dije al tío:

  • Halaaaaa, que gracioso ver el coche sin luna… ¿me dejas un segundo que me haga una foto???
  • Sí, tú misma… 
    Haz lo que quieras en lo que me fumo un cigarro…

Me metí dentro del coche sacando el cuerpo por fuera de la luna… y Enma se puso a sacarme fotos.
Y a lo tonto… a lo tonto… me hice todo un reportaje, jajajaja

minipost_taller_ruedas

Cuando el tío volvió de echarse el cigarro y me pilló haciendo el imbécil dentro del coche… se meaba de la risa.
Lo mejor es que encima de daba sugerencias:

  • Mira, si quieres apóyate aquí, que esta parte es más dura…

Jajajajajaja.
Lo mismo mañana cuando vaya me regala un cambio de aceite o algo así… porque el tío se acuerda de mí por la tontería aquella… como cuando el tío de mi óptica me regaló tantas cosas porque se acordaba de mí por inventarme las letras, jajaja.
;-)