Esta semana he estado muy calladita y no he tenido tiempo de publicar ninguno de los posts de la reforma que tengo pendientes, porque no he tenido tiempo ni de sentarme al ordenador por la noche.
Y es que he estado de entrevistas.

Pero no de entrevistas de trabajo, ¿eh? De entrevistas de posibles compis de piso.
Y por fin he terminado: ¡¡ya tengo compañera de piso!! ¡Yuhuuuu!
^_^

Es una chica normal, también treintañera, más maja que la leche, y habla todavía más que yo… que ya es decir, jajaja. Con deciros que el día que vino a ver el piso nos pasamos casi dos horas de palique…
Y porque yo tenía que volver a trabajar, que si no, nos dan toda la tarde.

Tenemos muchas cosas en común y un estilo de vida muy parecido para convivir. Pero lo que más me gusta de todo es que sea NORMAL, porque ha venido cada espécimen que era para flipar… o para dormir con un cuchillo jamonero debajo de la cama… ¡por si acaso!
¡Uffff!

El caso es que cuando me dijo que sí que se venía, me tuve que poner a terminar de recoger las cosas de la reforma para que no estuvieran por ahí estorbando y hacer hueco para dejarle libre la mitad el congelador, del frigorífico, la mitad de los armarios de la cocina, de los del baño, etc. para que se pudiera instalar cuando llegara.


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¡Y hoy por fin ya ha traído todas sus cosas y ya se ha instalado! (Después de estar otras dos horas de palique, claro)

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Que raro se me hace volver a ver dos cepillos de dientes en el baño ^_^

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