Ayer no tuve que hacer un gran acopio de fuerza de voluntad para retirarme pronto del tercer tiempo, porque me estaba aburriendo como una mona. Resulta que Oliver…

La principal ventaja de haberme retirado ayer pronto para casa, es que hoy no me he levantado demasiado cansada y he podido ir a trabajar temprano. Y menos mal, porque aunque normalmente siempre voy al gimnasio a mediodía (porque hay menos gente) y luego vuelvo a la oficina… hoy teníamos tanto trabajo y nos han metido tanta presión, que lo he hecho todo seguido para terminar lo antes posible. Al final he salido de trabajar a las seis y media, he ido al gimnasio a las siete y he salido a las nueve y media… habiendo hecho solamente la mitad de los ejercicios, porque hoy tenía la pierna especialmente mal y no he podido acabar ninguna ronda..

Ha sido muy gracioso ir al gimnasio a una hora que no es la mía habitual porque la gente que estaba allí no me conocía y han flipado al verme llegar de la calle con las muletas y salir andando del vestuario sin ellas. Un tío que estaba haciendo cuádriceps en una máquina que está justo a la puerta del vestuario de las chicas, hasta me ha dicho: “¡Jodo! ¿Ese vestuario es milagroso o es que se te ha aparecido dentro Jesucristo y te ha dicho: ‘Lázaro, levántate y anda’?”.

Jajajaja. ¡Qué gracia me ha hecho!

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