Os voy a contar una cosa que me pasó el otro día y que me tiene muy loca.

Resulta que la semana pasada, a raíz de publicar un post sobre los microcréditos, hubo gente que en Facebook me estuvo criticando por haber escrito un post patrocinado. Francamente, nunca he entendido muy bien por qué la gente hace eso. Quiero decir, ¿la gente que protesta cuando un blog escribe posts patrocinados, lo hace con todos los medios que utilizan la publicidad como fuente de financiación? ¿En gente que por las noches se dedican a mandar emails a Mediaset diciendo que están hartos de tener que tragarse anuncios cuando están viendo una serie? ¿Le escriben a la radio para que pongan menos publicidad porque les molesta escuchar cuñas entre las canciones? ¿Se presentan en las centrales de periódicos y revistas para decir que quiten los anuncios de sus productos? En definitiva… ¿se pasan la vida como putos chiflados protestando continuamente sobre la publicidad en los medios de información que consumen… o solo lo hacen con los blogs?

A mí me da la sensación de que es lo segundo… y no tengo muy claro por qué. No sé si es porque somos más accesibles o algo así… pero no deja de sorprenderme que haya personas que no protesten porque le metan publicidad en una revista o en un periódico POR EL QUE HA PAGADO, y sin embargo proteste porque la metan en un blog que está leyendo GRATIS.

 

No deja de parecerme curioso que haya gente que lea blogs diariamente, que se ría y se divierta con ellos, e incluso que espere ansiosa sus próximas publicaciones… y que luego se pongan como basiliscos cuando la persona que los escriba les quiera sacar algún tipo de rendimiento.

El caso más llamativo es el de La vecina Rubia… que lleva años divirtiendo a través de sus redes sociales con sus ocurrencias y sus mensajes buen-rollistas a casi un millón de personas diariamente (¡y varias veces al día!), sin sacar nada a cambio… y cuando este verano hizo su primera publicación patrocinada (de Fructis), súper divertida y en su línea habitual de presumir de “pelazo”)… tuvo cientos de críticas poniéndola a caer de un burro, diciéndoles que ya no tenía credibilidad por ser una vendida.

#HastaluegoMaricarmenalosdaños con la mascarilla #adiosdaños de #NewFructis Hay pocos olores que se queden en tu memoria durante varios días: 1-El del chico que te gusta. 2-El del primer mordisco a una croqueta. 3-El olor adictivo del quitaesmalte. 4-El rico olor del After Sun cuando ya estás achicharrada. 5-El olor de los macarrones recalentándose a las 7 de la mañana cuando llegas piripi a casa. 6-El olor a #superfrutas de los champús y mascarillas del #NewFructis de @garnier_es Es uno de los secretos de mi #PelazoFructis, que ahora sufre mucho con el sol y el cloro y necesita muchas horas de mascarilla a la semana para brillar como la purpurina. #lasguapasnosudamosbrillamos #hastaluegoMaricarmenalosdaños #ad #adpelazo

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Flipo MUCHO con esto. Tengo claro que si la justicia divina dependiera de mí, esa panda de parásitos desagradecidos no volverían a disfrutar de un solo contenido gratis en su puta vida. Bueno, o de cualquier tipo de ocio gratuíto, en general… Porque me parece que hay que ser muy parásito y muy jeta para decirle a alguien que gaste su tiempo y trabaje gratuitamente para que tú puedas aprovecharte de ello cómodamente y sin molestias.

El caso es que estaba yo todavía preguntándome qué hace ese tipo de gente en la vida para considerarse moralmente por encima del resto como para ser capaces de decirnos lo que tenemos que hacer o no en nuestros blogs y en nuestras vidas… cuando me saltó la notificación de un nuevo comentario en Facebook de un chico que me decía: “A ver, espera. ¿Que quieres meter un post de publicidad semiencuebierta, y no se te ocurre nada mejor que unos usureros? El problema no son los anuncios. Es el tipo de anuncio que eliges. Y eso tira por tierra las razones para seguirte”.

Y eso ya sí que me pareció el colmo. Para empezar porque el post estaba perfectamente etiquetado como un post patrocinado, por lo que hay que ser muy deficiente mental para considerar que era una publicidad semiencubierta… y segundo y más importante: el perfil de ese chico en Facebook indica que trabaja en una imprenta. Entonces yo me pregunto, ¿acaso él solo aceptará imprimir en su trabajo contenido bonito con el que esté de acuerdo? ¿Si le mandan imprimir un póster o un folleto de una empresa o un producto que no sea al 100% de su agrado, le dirá a su jefe que se niega a hacerlo? Porque entonces supongo que eso le quita toda la credibilidad como persona, lo convierte en un vendido (y bastante peor que yo además, porque seguramente él lo haga todos los días mientras que yo lo hago muy ocasionalmente) y tira por tierra las razones para hablarle a él.

 

Mi pregunta es extensible al resto de los gremios: ¿Acaso la gente que trabaja en un banco le da créditos y se los quita a quien les parece buena persona o no? ¿Los autobuseros y los taxistas solo montan en sus medios de transporte a las personas que tienen sus mismos ideales políticos? ¿Los empleados de Correos y empresas de paquetería solo reparten paquetes que tengan cosas bonitas dentro? ¿Las cajeras de supermercado solo pasan por caja los productos que consumen ellas y se niegan a cobrar el resto? ¿Los profesores solo dan clase a los alumnos majos y enseñándoles la materia que realmente consideran interesante?

¿Acaso estos acérrimos defensores de “no venderse” se pasan el día pululando por ahí, entrando en las tiendas de ropa y diciéndoles a las dependientas de Zara que si no les da vergüenza colgar en las perchas una ropa tan fea y que hacerlo les quita credibilidad como personas, o algo parecido?

Resumiendo: ¿¿¿se puede saber por qué cualquier soplapollas se cree en el derecho de cuestionar y criticar cómo financiamos los bloggers nuestras páginas… mientras ellos amenizan su vida recurriendo al ocio que les proporcionamos para entretenerse???
O sea… en serio… ¿¿¿ME LO PUEDE EXPLICAR ALGUIEN???