Este fin de semana, no ha habido ninguna novedad interesante para contaros en el blog.

Nos hemos pasado el día metidos en la casa rural, sin salir para nada, comiendo y bebiendo en cantidades industriales, comiendo y bebiendo en cantidades industriales… y así, los tres días sin parar!!
Casi volvemos rodando!!!

comida-casa-rural

Lo más emocionante que hemos hecho ha sido jugar al “vampiro” ¡¡con eso os lo digo todo!!.
Para los que no sepáis cómo se juega os lo explico: se hacen varios papelitos, y en uno se dibuja un vampiro, y en los demás una persona normal.

juego del vampiro

Cada uno coge un papelito y no le dice a nadie si le ha tocado el vampiro o no.
La misión del vampiro es matar a todos los demás durante el fin de semana… sin que lo descubran antes.
Puede matar de dos maneras: o mordiendo en el cuello (sin que nadie más lo vea), o consiguiendo que estando a solas con alguien… le contesten de forma coherente.
Después de cada comida principal, se hace recuento de muertos… para intentar descubrir al vampiro. Si por ejemplo ha muerto alguien que solo se ha quedado a solas con otro… pues está claro que ese es el vampiro. O si alguien dice “pues este se ha quedado a solas conmigo tres veces y no hacía más que intentar preguntarme cosas…” y otro dice “pues conmigo ha hecho lo mismo”… pueden acusarlo formalmente. Y si aciertan, ganan ellos y pierde el vampiro.

Bueno, pues al hacer el reparto… me tocó el vampiro a mí.
La primera noche no pude matar a nadie… porque cuando nos quedábamos a solas de dos en dos y preguntaba “¿Me pasas el agua?”, me contestaban “Manzanas traigo” o algo igual de estúpido, para que no los pudieran matar.
Evidentemente yo hacía lo mismo (cuando me preguntaban, contestaba algo incoherente… para que no sospecharan de mí).
Preferí esperar al día siguiente, que ya no estuvieran tan alerta… e ir levantando sospechas sobre otro de los chicos que había en la casa, para que desconfiaran menos de mí.

Y efectivamente… el sábado por la mañana los maté a todos entre la hora de desayunar y la de la comida, jajajjajaja.

Como nos quedaba mucho fin de semana por delante… volvimos a repartir los papeles… ¡¡y me volvió a tocar a mí!!!!! (También es casualidad).

Esa vez maté a más de la mitad durante esa misma tarde, pero aún así no pudieron sospechar de mí en el recuento… y a los pocos que me quedaban al día siguiente por la mañana.

Muahahahahahahha.

Así que ya veis…
Con este locurón de emociones… he decidido que voy a pasar de intentar sacar un post decente de algo de este fin de semana… y en vez de eso, voy a ponerme de una vez a intentar escribir el post de Diego.
A ver si a ratitos… soy capaz de terminarlo esta semana.
Ains!!

La verdad es que ahora mismo creo que preferiría vérmelas con un vampiro de verdad, que con mis propios fantasmas
:-(