¡Madre mía! Lo del gimnasio va a ser mucho peor de lo que pensaba. Para empezar, hoy he tenido que madrugar más de lo normal para poder salir antes a mediodía y así estar en el gimnasio a las dos de la tarde, tal y como había quedado el otro día con la monitora. Una vez allí, me ha enseñado las instalaciones y me ha dicho que lo primero que tengo que hacer todos los días nada más llegar es media hora de bicicleta estática. Como tampoco es cuestión de forzar, me ha recomendado que los primeros días lo haga sin apenas resistencia hasta que vaya cogiendo fuerza y pueda ir subiendo de intensidad. Reconozco que media hora haciendo bicicleta sin resistencia no es mucho, pero como estoy muy desentrenada (prácticamente llevo cuatro meses sentada en el sofá sin apenas levantarme), solo con eso ya he terminado bastante cansada.

Después de la bici, hemos empezado a hacer las rutinas específicas de pierna (que me ha dicho que me las irá cambiando, según me vea). Primero he hecho la máquina de cuádriceps, que es una mezcla entre una silla y un potro de tortura, en la que te sientas, te ponen un rodillo en el empeine de los pies y tienes que levantarlo estirando las piernas. Después he hecho femorales, que es justo la tortura complementaria de la anterior… o sea, que estando tumbada boca abajo, te ponen un rodillo en los talones y tienes que levantarlo hacia el culo doblando las rodillas.

Evidentemente en los dos casos también hemos empezado con muy poquito peso.

Después de esos dos ejercicios, me ha dicho que me subiera al bosu.

  • ¿Qué es un “bosu”?
  • Es eso que está ahí en el suelo, delante de la bici estática, que parece una pelota de pilates cortada a la mitad. Súbete encima.
  • Ya… ufffff. Bueno, verás… es que eso no lo quiero hacer porque tengo la rodilla tan inestable que si se me va el tobillo para fuera, la rodilla va detrás. Se me sale muy fácil… así que pisar en eso taaaan blando puede ser muy peligroso. Solo de pensarlo…
  • Pues si no quieres que se te salga, ya sabes lo que tienes que hacer: pisar bien en vertical para que no se te tuerza el tobillo.
  • Ya pero… ¡¡Ufffff!! ¿No puedo hacer otra cosa?
  • Sí. Y las vas a hacer… Pero primero haces este. ¡Venga!
  • Prfffff. Es que…
  • Vamos a ver… Es verdad que ahora mismo tienes la rodilla mal, pero lo que también te pasa es que tienes es muchísimo miedo. Y el miedo es lo peor que se puede tener porque hasta que no lo pierdas, no vas a poder soltar las muletas, ni recuperarte, ni nada.
  • En eso tienes razón.
  • ¡Pues hale! Agárrate al manillar de la bici, súbete y empieza a pegar brinquitos encima. Cuatro series de cincuenta saltitos con cada pierna.
  • ¡Ains!

Cuando he terminado ese ejercicio, me mandado subir y bajar de un step. Después de lo que había sufrido pisando el bosu tan blandito, lo de subir y bajar del step me pareció mucho mejor, porque además solo levanta un palmo del suelo y no parecía muy difícil… pero no contaba con que ese es el ángulo que más me cuesta flexionar… así que ha resultado el ejercicio que más me ha costado hacer de todos los que llevaba hasta el momento.

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