A ver, porque a algunos se os va mucho la pinza.

Ya os había comentado alguna vez pero que soy bastante maniática con los colores, pero creo que nunca os había contado hasta qué punto me molestan los colores mal combinados, así que anoche grabé un vídeo para contároslo, a raíz de un incidente con el jabón de mi baño que tuve el sábado. El vídeo es este:

 

Hoy muchos me habéis escrito en Facebook alarmados diciendo que tengo TOC y que vaya al psicólogo y/o al psiquiatra para mirarmelo en serio.

Ya contaba con que iba a pasar eso, porque sé que a la gente le encanta diagnosticar males ajenos. Pero independientemente de lo que piense yo de la gente con síndrome del médico aficionado que se cree que todo lo sabe… ni estoy tan grave, ni me parece que sea un problema.

Y para explicároslo mejor, he grabado este otro vídeo:

 

 

Para que veáis un poco mejor lo que digo en el vídeo sobre lo de uniformar el tono de las habitaciones, aquí os dejo algunas de las “reformas” que he hecho, basadas sobretodo en uniformar los colores de las estancias (aunque podría poner muchos ejemplos más):

Reforma de mi baño. Podéis ver el post completo en “Reformar un baño con muy poco presupuesto”

 

Reforma de mi cocina. Podéis ver el post completo en el post “Reformar la cocina con poco dinero”

 

Cambio de mi salón anterior prácticamente cambiando los textiles y pintando las paredes. Tenéis el post completo en “Decorar con textiles I”

 

Como veis, todos los cambios se basan en igualar los colores de las habitaciones… y eso que no los llevo hasta el extremo ni muchísimo menos, porque podrían quedar muuucho mejor si los uniformara más todavía (como por ejemplo en la cocina no colgando tazas que tienen toques de color, o en la del salón pintando los muebles de blanco), pero tampoco me parece falta que haga falta tanto para que el resultado sea aceptable.

 

De hecho, ahora que estoy colocando mi habitación según el método Konmari, ella también le da mucha importancia a eso (para mí ella se pasa porque no soporta que ningún bote tenga etiqueta o que esté a la vista, porque tiene un sentido de la estética completamente minimalista). Y es que, incluso ordenando perfectamente los calcetines en los cajones, el resultado no es lo mismo si los colocas cromáticamente, que si los metes de cualquier manera.

 

La segunda foto es mucho más armónica, ¿verdad? ¿A que no es lo mismo abrir un cajón que otro?

Pues ya no os quiero ni contar si los calcetines están sin ordenar y el mueble es de colores o está forrado de cuadros escoceses, como me pasaba a mí antes de forrar todas las cajoneras de blanco (lo de la foto es una reconstrucción aproximada de como estaban antes).

 

Tengo que decir que a mi la foto de la izquierda no es que no me guste… es que directamente ¡¡¡me encabrona!!! Igual que la jodida mantita de mil colores que mi compañera de piso ha puesto en mi sofá. Y es que mezclar los colores al tuntún siempre da mucha más sensación de suciedad y de desorden, que si hay armonía cromática, y me sorprende muuuuucho la gente que no se da cuenta de eso (que no se dan cuenta en su vida cotidiana, digo… porque luego les enseñas las fotos de los “antes” y los “después” y les gustan más las del después).

 

Hay gente que es maniática de los olores (a mí por ejemplo eso me da lo mismo), del orden (a mí también me da lo mismo), de la limpieza (también me es bastante indiferente), de los sonidos o de la música (también me da igual)… pero lo de los colores sí que me molesta. Supongo que cada uno somos más sensibles a un tipo de estímulos (o más sensible a todos ellos en general)… por eso me llama mucho la atención toda la gente que se alarma porque me molesten las combinaciones de colores mal hechas.

Vamos a ver… imagináos por ejemplo que yo llego y os pongo para cenar un plato de sardinas fritas con pepinillos en vinagre, queso fundido y nutella (que podría hacerlo perfectamente porque para eso soy monsterchef). Y me decís que no os queréis comer eso porque está asqueroso. Yo os podría decir con la misma impunidad que eso es una gilipollez y que os lo comáis porque no se puede ser tan maniático y dejar que una combinación de sabores que no te gusta te condicione la vida como para tener que hacer otra comida o que cada vez que vayas a cocinar andes pensando qué sabores pegan con cuales otros, porque en realidad es simplemente una cuestión de gustos por la mezcla. O que como a mí no me importe comérmelo no entienda que a vosotros os resulte tan repugnante la mezcla (y podría pasar, ¿eh? porque yo puedo comer hasta piedras, si hace falta).

No entiendo como alguien puede ser tan prepotente como para suponer que a él le puede ofender el sentido del gusto de los sabores mal combinados, pero que a otros no les puede ofender el sentido de la vista de los colores mal combinados porque es menos importante… cuando que yo sepa, comer solo comemos entre 3 y 5 veces al día… y mirar estamos mirando todo el rato.  De hecho, toda esa gente que dice que a ellos no les importa y que estoy mal de la cabeza, también valoran la armonía cromática, aunque no la ejerzan en su vida cotidiana (igual que yo valoro una comida bien hecha aunque luego cocine cualquier bazofia por no perder tiempo).

 

A pesar de eso, tengo que decir que hasta ahora no le he hecho a nadie pagar las consecuencias de mis taradeces, porque ni a mis novios ni a mis compañeras de piso ni a nadie, le hago que vaya colocando las cosas por colores, o se las recoloco yo, a pesar de que no me guste como vayan dejando la casa a su paso (de hecho, nunca nadie se ha dado cuenta de que tengo esa manía)… quitando esta vez lo de la jabonera que es que lo del naranja ya me ha parecido excesivo. 😵😵😵

 

Así que yo os agradezco mucho el interés a todos los que os precupais por mí… pero, sintiéndolo mucho, si ahora resulta que el buen gusto a la hora de mezclar colores es una enfermedad y tiene cura… ¡¡¡NO QUIERO CURARME!!!