El otro día, cuando compartí el post de la renovación de la estantería de mi terraza, os dije que en mi familia dedicamos los fines de semana a hacer bricolaje… pero creo que no os hacéis una idea de la magnitud.

Cuando terminé la estantería y le hice las fotos, las mandé al chat de Whatsapp de la familia en el que estamos: mi hermana, mi hermano y sus respectivas parejas… mi madre y yo… y mi tía y mi prima (mi tío y mi padre no están porque no tienen Whatsapp).

 

La primera que respondió fue mi hermana:

  • ¡Qué fino trabajas! ¡Muy bien, muy bien! Yo ando rematando un árbol de navidad rústico, que este año voy un poco tarde con la decoración navideña…

 

Mi hermano ha dicho:

  • ¡Qué original! Muy chula. Yo estoy con papá en el pueblo. Le voy a ayudar a repintar los tres bancos de madera que hizo este verano para la bodega porque son unos mazacotes que uno solo no los puede mover. Desde luego que son dignos de la corte del rey Arturo. ¡Qué exagerado es! Jajajaja.

 

Mi prima ha respondido al momento:

  • ¡Muy bien, primis! Pues yo estoy cambiando la lámpara de la cocina, así que no puedo hacer fotos porque estoy casi a oscuras. Para otra vez me compro una lámpara de esas que se ponen en la cabeza los mineros, porque encima de que los taladros en el techo se dan fatal porque la postura es incomodísima y hay que estar retorcida encima de la escalera, para colmo hay que hacerlo casi sin ver nada. ¡Grrrrr!

 

Mi tía y mi madre tardaron bastante en responder. La primera que lo hizo fue mi tía para decir:

  • Hija, si sé que ibas a ponerte a hacer eso, te hubiera dejado una linterna de esas de minero, que yo tengo una de cuando tuvimos que poner todas las lámparas en el ático. Yo esta semana estoy pintando los muebles del comedor porque ya estaba muy anticuado. Llevo toda la tarde pintando la mesa del comedor y ya casi la tengo terminada. En cuanto acabe, me pongo con las sillas.

 

Mi hermana y yo le dijimos que estaba mil veces mejor que antes (era una de esas mesas de color caoba brillante que estaban tan de moda hace 40 años) y nos respondió de nuevo:

  • Lo que ya he terminado ha sido el mueble. ¡¡¡Mirad como ha quedado!!! Estoy muy orgullosa de mi obra. Ha quedado muchísimo más bonito, no parece el mismo. Pensaba haber pintado también la parte de arriba, pero así queda más moderno y el comedor parece mucho más grande.

 

Como ya sabéis yo también estoy pensando en pintar el mueble de mi salón, así que me hizo mucha gracia que mi tía justo se hubiera puesto a la misma tarea… y lo hubiera puesto de un color y un estilo tan parecido al que le quiero dar yo. Aunque tengo que decir que mi tía es muchísimo más “pro” que yo, porque se ha molestado en lijar todo el mueble, pintarlo, darle una pátina y lijarlo para darle el aspecto de desgastado…

Yo lo pienso hacer en una versión mucho más cutre-rápida para vagos… porque odio lijar (ella tiene mil herramientas porque es una loca del bricolaje, y usa el garaje como taller… así que le da igual levantar polvo pero yo paso de llenar todo el salón de polvo de madera). Y tampoco me gusta dar tres capas de pintura si puedo dar solo una para obtener un resultado parecido (no igual, pero parecido).

 

El caso es que, después de que mi tía mandara las fotos de su súper obra, mi prima volvió a responder en el grupo:

  • ¡¡Jobar mamá!!, menos mal que has mandado fotos, porque si no cuando hubiera ido a verte, al entrar por la puerta me hubiera dado la vuelta pensando que me había confundido de casa, jajaja. ¡Yo ya terminé mi chapuza de hoy! No es lo más espectacular del mundo, pero es que las obras electricidad no son las que más lucen… irónicamente, jaja.

 

Como ya había pasado un buen rato desde que habíamos empezado a hablar, mi hermana también había terminado su árbol de navidad de madera… que le quedó con esta pinta:

 

Cuando mi madre por fin se conectó nos dijo:

  • ¡Jobar! ¡Qué hacendosas habéis estado todas hoy! Yo hoy estoy vaga vaga… Me he puesto a coser, pero a media tarde lo he dejado porque no estaba inspirada.

No nos ha mandado fotos de sus costuras ni nos ha dado más explicaciones… así que me apostaría algo a que tiene algo que ver con nuestros regalos de reyes. 😏

Mi cuñado ha sido el último en responder en el grupo, diciendo que va a tener que hacer algún curso acelerado de bricolaje porque acomplejamos a cualquiera, jajajaaja.

 

Supongo que ahora entenderéis mejor porqué yo nunca he pensado que tenga una habilidad especial para las manualidades, ni considere algo excepcional calentarme porque no me gusta la cocina y ponerme a pintar los azulejos o a alicatarla yo sola… y es que en mi familia es una cosa súper normal de hacer… por todos y todas.

Me hace mucha ilusión cuando algunas chicas me decís que nunca os habíais atrevido a hacer bricolaje porque siempre os había parecido una tarea masculina… hasta que habéis visto que yo lo hago y que parece fácil. ¡¡¡Y es que lo es!!! Solo hay que atreverse. Os aseguro que dar un taladro no es más difícil que poner una lavadora y desde luego es bastante más fácil que pintarse las uñas de la mano derecha… Igual que hacer cemento o dar silicona es muchísimo más facil que hacer un bizcocho que crezca o masa de croquetas.

Y os lo digo yo, sabiendo bien de lo que hablo… que nunca se me ha caído un azulejo que haya pegado en una pared… pero nunca he conseguido hacer un bizcocho ni medianamente aceptable, jajajaja. 😉