¡Qué gracia me ha hecho hoy una compañera a la hora de comer! Resulta que que lleva toda la vida protestando por tener los dientes amarillos y diciendo que se los quiere blanquear, pero no se atrevía a hacérselo porque le dan pánico los dentistas… hasta que este año los reyes le han regalado un blanqueamiento dental, y ya no le ha quedado más remedio que animarse a ir.

Fue ayer por la tarde y hoy ha venido con una sonrisa (blanco nuclear) de oreja a oreja, enseñándole a todo el mundo lo bonitos que le habían quedado los dientes.

Ha estado toda la mañana súper feliz… hasta que hemos bajado al café y ella no ha podido beberse más que un vaso de agua del tiempo porque si no se le pasaban los dientes (los primeros días después del blanqueamieto están muy sensibles). Después a mediodía un compañero ha traído saladitos y ella tampoco ha podido comerlos (los tres primeros días solo se pueden comer cosas blancas para que los dientes no se tiñan, como ya os conté en el post que escribí cuando me lo hice yo: http://treintay.com/blanqueamiento-dental/). Se ha cabreado más todavía cuando a la hora de comer los demás hemos sacado lasaña con tomate, alcachofas con jamón, arroz con calamares en su tinta, etc. y ella se ha tenido que conformar con un arroz blanco hervido… Pero ya la hemos rematado cuando por la tarde mi jefe ha aparecido con una caja de bombones que nos había mandado un cliente… y tampoco los ha podido probar:

  • ¡Esto es un complot! ¡¡¿Me estáis puteando a propósito qué pasa?!! ¡Encima me voy a mi mesa para evitar la tentación y al meterme en facebook lo primero que me sale es un post que ha publicado Sandra con habones sanabreses y un chuletón como un castillo! ¡Lleváis todo el día haciéndome sufrir! ¡Iros todos a la mierda hombre ya!
  • Jajajajaja. ¿Y yo que culpa tengo?
  • ¡Mucha! ¿O es que en serio no tenías más emocionante que contar que lo que habéis estado comiendo todos los días?
  • Pues… la verdad es que no tengo nada más emocionante que contar, no. Ha sido un fin de semana muy tranquilo.
  • ¿Esta vez no te han llevado tus amigos a ningún leñador despistado que hubiera por ahí por el monte para que te lo tiraras y estuvieras entretenida por la noche? Jajaja.
  • Jajajajajaja, no. Esta vez no hemos hecho nada de eso. Eso solo lo hicieron una vez no creo que se vuelva a poder repetir jamás… porque de hecho es la historia más surrealista que hemos vivido nunca.
  • ¿Cómo? ¿Que tus amigos hicieron qué? (dijo otra compañera que justo se acercó a nosotras en ese momento) ¿Que te llevaron a un leñador que se encontraron por ahí para que se liara contigo, has dicho? 
  • No. A un leñador no. A un surfista, jajajaja.
  • Me estáis vacilando…
  • Que noooooo. Si tenemos un vídeo y todo…
  • ¿No te sabes esa historia? ¡¡¡Es brutal!!!
  • Pero cómo que tenéis un vídeo. ¿Un vídeo de qué? ¿Liándote con el surfista?
  • No , mujer. De antes de liarnos…
  • ¿Pero hay surfistas en Sanabria?
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  • Noooo. Eso fue el verano pasado.
  • No me estoy enterando de nada…
  • ¿No te acuerdas que nos contó la historia un día comiendo cuando volvió de vacaciones? Primero como lo había vivido ella, luego el surfista, luego sus amigos… ¡Nos meábamos de la risa!
  • ¡Yo no estaba! ¡Me acordaría! ¿Eso lo has contado en el blog? Porque tampoco me suena de nada…
  • No. No lo llegué a escribir, porque mientras estábamos de vacaciones no iba a ponerme a escribirla… y al volver ya me pareció que no tenía tanta gracia…
  • ¿¿Pero como no va a tener gracia?? ¡¡Si es una historia buenísima!! ¡Muchísimo mejor que escribir una mierda de post en el que solo dices que has comido habones sanabreses y un chuletón, para hacer sufrir a la gente y ponerle los dientes largos, prffff!
  • Jajajajajaja, cuanto rencor…
  • Pero cuéntamela a mí también, que yo también quiero enterarme de que va el asunto…
  • Jajajajaja. Venga, vale. La cuento… pero aviso de que va por partes…