Hoy me he levantado con la pierna hecha migas, así que les he dicho a las chicas que vinieran a comer a mi casa… aprovechando que ayer hice comida para toda la semana y les podía dar a elegir entre todo lo que había preparado. Cuando vinieron y nos sentamos a comer, les dije:

  • ¿Qué preferís? Tengo alubias blancas, lentejas, arroz con verduras y curry, o lasaña de champiñones y gambas.

  • (Patri) Jajaja. ¡Madre mía con la maruja del año! Vaya despliegue…
  • (Pili) Yo quiero lasaña.
  • (Enma) Yo también.
  • Venga, ¡pues lasaña para todas! La voy a calentar en el horno, que queda mejor que al microondas. Y si queréis, en lo que se calienta, vamos al salón a tomar una cerveza… y yo me pongo hielos en la rodilla.
  • (Enma) Pero, ¿tanto te duele?
  • Sí. No sé por qué la tengo hoy tan mal…
  • (Patri) Ejem. Y hablando de cosas que están mal y que duelen… Pili, yo creo que nos tendrías que hablar un poco más en profundidad de cómo llevas lo tuyo con el viejoven…
  • (Pili) Prffffffff. ¿¿¿Ya estamos con esas otra vez???…

  • (Pili) ¿¿¿Me acabas de llamar patética???
  • Sí, joder ¡¡y yo te lo llamo también!! Y si vieras la cara de asco con la que…

  • ¡¡Me cagüen la puta, Pili!! ¡¡De que se haya follado prácticamente a dos tías delante de tu puta cara y aun así al rato vayas arrastrándote detrás de él como un gusano, mendigando los restos!!
  • (Patri) A mí siempre me ha dado la sensación de que solo te apegas a la gente que te trata como un felpudo… y eso vale para los tíos, para compañeros de trabajo o, a mucho menor escala, para amigas que solo se interesan por ti cuando quieren sacar algo, como Paula. ¿Has pensado alguna vez en ir a un psicólogo?
  • (Pili) ¿¿¿Me estás llamando loca??? —preguntó hecha un basilisco. Y luego mirándonos a todas dijo—. ¿¿¿Estáis…

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