Hoy, mientras estaba con Enma en el gimnasio, nos ha empezado a escribir Pili por el grupo para decirnos que, aunque este viernes es su cumpleaños no va a poder quedar con nosotras, porque Elena le ha organizado una fiesta en su casa y evidentemente no cree que proceda invitarnos, porque ni Elena se lo ha propuesto, ni nosotras estaríamos a gusto.

Patri nos ha dicho que al final no iba a poder venir este finde, pero aun así Pili ha dicho que podríamos salir nosotras tres juntas el sábado para ir a cenar por ahí… porque hace mucho que no salimos a hacer nada juntas que no sea exclusivamente a beber.

A Enma y a mí nos ha parecido buena idea, y ahí ha quedado la conversación. Cuando me ha vuelto a sonar el móvil hemos pensado que sería Pili para decirnos algo más sobre el plan del sábado… pero era Diego, diciéndome: “Eeeeeee, ¡mona! ¿Qué tal va la semana? Espero que mejor que la mía, porque tengo un trancazo… De catarro, digo. Que conociéndote a saber por dónde te has ido, jeje”.

  • ¿Qué le vas a responder? —Me ha preguntado Enma—.
  • No lo sé. Sigo mosqueada con él por lo del otro día… Así que me debato entre no contestarle nada, contestarle un insípido “Deseando que llegue el fin de semana”, o si ponerle un “Pues yo aquí, sin parar de echar mocos… pero en mi caso no de los de catarro ”.
  • Jajajaja. Yo creo que es mejor que le pongas lo del fin de semana.
  • Sí, yo también creo que mejor le voy a poner eso.

Después de hacer bici, he ido a la máquina de cuádriceps y le he preguntado a la monitora:

  • Mónica, ¿me dejas subir a veinte kilos?
  • Bueno… Si crees que puedes…
  • Voy a probar. Ya llevo más de una semana pensándolo, porque con quince ya casi no me cuesta…
  • Pues prueba. Pero si notas cualquier molestia, paras, ¿eh?
  • Síííí. ¡Sí que puedo! ¡¡Yuhuuu!!
  • ¡Muy bien!
  • La semana que viene subo a veinticinco, ¡ya verás!
  • ¡Ay madre! Estoy creando un monstruo…
  • Jajajaja. Enma, porfaaaa, ¡hazme una foto! ¡Que se la voy a mandar a mi hermana!
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