Esta tarde he estado hablando con Maira y con Nekane para ver si conseguimos quedar de una vez por todas a tomar unas cañas (en lo que va de verano no hemos conseguido coincidir las tres ni una sola vez). Bueno, de hecho con Maira llevamos sin coincidir un huevo porque se he quedado embarazada y desde que está en estado de gestación tiene visitas un fin de semana sí y otro también:

  • ¡Chicas! Tendremos que quedar este sábado a tomar unas cañas, ¿no? ¡¡Que es mi cumpleaños!!
  • Yo este fin de semana tengo visita, para variar.
  • Yo este tampoco puedo. Me voy al pueblo.
  • ¡¡Joder!!
  • Pero si quieres podemos quedar mañana, que tengo que bajar al centro a comprar unas cosas.
  • Bueno… no es la juerga que pensaba correrme para celebrar mi cumpleaños, pero menos da una piedra…
  • ¿Entonces quedamos mañana?
  • Por mi sí. Si a Nekane también le viene bien…
  • Sí. Mientras no queráis quedar muy pronto, cuando hace demasiado calor…
  • No, yo pensaba quedar a las 8 o así, ¿no?
  • Vale, por mi perfecto.
  • Por mí también.
  • Pues mañana nos vemos. ¡¡Llevanos las fotos de Irlanda, ¿eh?!!
  • Eso eso, que nos tienes que contar qué tal lo pasasteis…

 

Justo cuando he terminado de hablar con ellas, ha escrito mi hermana en el grupo familiar que tenemos de hermanos:

  • Sandrita, ¡este fin de semana voy para allá! Que habrá que celebrar tu cumpleaños como dios manda, ¿no?
  • ¡Anda! ¡Que guay! No sabía que pensabas venir.
  • ¡Claro que voy! Habrá que hacer una cena en tu casa, ¿no?
  • ¡Vale!
  • ¿Va a ser una fiesta ibicenca como la que te hicimos en casa de Manu el año pasado?


  • Uffff, yo no sé si me fío de lo que nos cocine Sandra. Casi que mejor la volvemos a hacer en mi casa, jajajajaja.
  • Oye majo… que nunca he intoxicado a nadie, ¿eh?
  • Bueno… A mí una vez casi me matas de un ataque de tos cuando se te quemaron unas guindillas que estabas friendo. Era peor que el gas pimienta ese que venden en botes. Me estuvo escociendo la garganta tres días.
  • ¡Ah sí! Es verdad. Tuvimos que salir corriendo de la cocina y no podíamos parar de toser y de llorar… Lo pasamos fatal.
  • Jajajaja, ¿lo ves?
  • Bueno, pero no nos intoxicamos, ¿no? Haz el favor de ceñirte al tema del que estamos hablando. Que no hace falta tanto rencor… ¡¡Solo porque estuve a punto de matarte una vez!!
  • Jajajajaja. ¡Como para fiarse de ti!
  • Pues ahora pienso hacer la cena sí o sí. ¡¡¡Vais a flipar!!!
  • Sí sí… de que vamos a flipar estoy yo seguro, jajaja.
  • Jajajaja.
  • ¡¡¡PRFFFFFF!!!
  • Anda, no seas tonta. Haz unas pizzas y algo de picoteo fácil como lo que hicimos en tu fiesta Halloween de este año, y listo. Eso siempre queda bien.

  • ¡¡No me da la gana!! Estoy harta de ser siempre la cocinera de mierda de la familia. Esta vez me lo pienso currar. ¡¡¡Pienso poner por lo menos 12 platos!!! ¡¡Y todos súper sofisticados!!
  • Jajaja. ¡¡Que exagerada eres!! ¡¡Como se nota que eres hija de papá!!
  • No seas bruta, que veo que nos cebas de verdad.
  • ¿Entonces quedamos el sábado en ir a cenar?
  • Sí. Ahora se lo digo yo a papá y a mamá para que también vengan.

 

Después de hablar con mis hermanos estuve pensando qué podría hacer para quitarme de una vez por todas el estigma de mala anfitriona.

Pensé que podría ser original hacer un catering de “comidas del mundo”. Y para no andar pillada de tiempo (por una vez en la vida), ya he ido a comprar las cosas que se me han ido ocurriendo: carne y pan para hacer hamburguesas de Estados Unidos, nachos y guacamole para representar a México y pizzas para Italia. Mañana voy a ir a comprar algas para hacer sushi (que ya sabéis que con mi receta súper fácil para hacer sushi, me queda bien hasta a mí), y pensaré más cosas para ir a comprar el viernes y no andar pillada de tiempo.
sushi-casero

A ver qué comidas se me ocurren para representar el resto del mundo, que no sean muy difíciles de hacer, porque aunque en el momento me haya venido muy arriba diciéndoles a mis hermanos que voy a hacer algo muy sofisticado, todos sabemos que la cocina no es lo mío… y paso de terminar haciendo algún comistrajo que no sea capaz de comérselo ni una cabra… O de estar a punto a intoxicar a mi hermana otra vez… que luego la muy rencorosa me lo echa en cara en cuanto puede ;-)