¿Qué os parece como plan para el fin de semana ir por todos los Mercadonas de tu ciudad robando cajas de detergente? 😂😂😂

Desde luego, cada vez hago planes más glamourosos, ¿eh? Casi igual que la vez que bajé a un contenedor a buscar garrafas de agua para hacer un zapatero.

 

Como ya os conté, hace poco empecé a intentar poner orden en mi habitación con el método Konmari. La primera fase de su método consiste en tirar cosas, y la segunda en colocarlas ADECUADAMENTE.

El pilar de sus consejos de ordenación se basa en que nunca hay que poner la ropa apilada una encima de otra, si no que hay que doblarla verticalmente porque la ropa que apilada debajo ocupa más espacio y pierde energía (ya sabéis teorías orientales frikis sobre que todas las cosas tienen alma). Como yo también soy una friki que cree que las cosas a las que no les prestas atención, pierden energía (como los jerseys que al estar debajo del montón casi no ves), no me lo pensé dos veces y me fui a buscar cajas que encajaran lo mejor posible en los huecos que tengo, ya que mis armarios solo tienen estanterías y ni un solo cajón.

 

Miré cajas en las tiendas de chinos y por internet pero no encontré cajas de la medida que necesitaba. Todas las que cabían de fondo eran demasiado estrechas (poco más de la mitad del hueco) y encima valían unos 10 euros, así que calculé que para comprar todas las cajas que necesitaba me iba a tener que gastar unos 150 euros, y encima seguiría perdiendo mucho espacio. Así que busqué otra alternativa: cajas gratis.

Lo primero que hice fue ir a varios supermercados buscando cajas que pudieran encajar en el hueco que tenía. Y como no tengo ningún sentido de la vergüenza, fui con una cinta de medir y todo.

 

Iba yo tan entretenida de un lado a otro midiendo todas las cajas que me encontraba… que en uno de los supermercados hasta se acercó a mí el guardia de seguridad riéndose y me dijo que si se podía saber qué andaba midiendo, porque me llevaba observando un rato y tenía curiosidad. Y entre lo poco que me cuesta a mí ponerme a hablar con cualquiera y lo emocionada que estoy con el tema de la ordenación, acabe explicándole al pobre lo de colocar en cajones y recomendándole que se comprara el libro del método Konmari, jajaja.

Creo que se pensó que estoy chiflada… pero no pasa nada, porque ahora que soy escritora puedo decir que lo que pasa es que soy un poquito “excéntrica”. 😂😂😂

 

Notas para interesados en conseguir cajas gratis para una mudanza o lo que sea:

  • las podéis pedir tranquilamente en cualquier supermercado porque ellos las tiran, así que te las dejan llevar sin problema.
  • os aconsejo que vayáis a mediodía o a última hora de la noche porque es cuando más cajas vacías hay, porque justo después es cuando reponen y tiran todas las cajas que han quedado vacías.
  • si tenéis más vergüenza que yo, en vez de llevar una cinta métrica para saber si os encaja la medida, podéis tomar las medidas en casa con el brazo (por ejemplo saber que el ancho es desde la punta de los dedos hasta el codo), o llevar un paraguas con una marca hecha, o cualquier otro objeto que sea más disimulado de llevar… y en el supermercado calcularlo un poco a ojo arrimándolo a las cajas. En este caso (en el de que os de vergüenza, me refiero) también os recomiendo ir a mediodía porque es cuando menos gente hay y por lo tanto cuando menos gente os verá haciendo el friki y arrimando el brazo o el paraguas o lo que sea a todas las cajas. 😉

 

El caso es que después de mirar en varios supermercados no encontré ninguna caja que encajara perfecta en los huecos de mi armario (era de esperar), pero las de detergente de Mercadona:

  • encajaban bastante bien de ancho
  • parecían fáciles de desmontar para cortarles el largo que les sobraba
  • estaban muy limpias y olían bien (porque por ejemplo las que tienen el aceite me parecían mucha peor opción.

 

El caso es que me llevé a casa unas cuantas (las que pude coger porque estaban vacías) y las estuve recortando para que me encajaran en los huecos del armario.

 

Como veis encajan bastante bien en el hueco, pero quedan horribles y desde luego que no dan ninguna sensación de orden y limpieza al abrir el armario.

Segunda fase: ¡ponerlas bonitas!