Al final el albañil no pudo venir el jueves a mirar lo del tabique que quiero tirar (el que separa mi salón del comedor), así que vino ayer por la tarde.

Después de los gañanes que vinieron aquella vez a arreglarme la cocina y me dejaron dos días la cocina desmontada y el agua cortada sin previo aviso, tenía pánico a ver qué personaje venía esta vez. Pero vino un señor encantador, que parecía muy formal.

Se puso a mirar el tabique y me dijo que no tiene ninguna complicación porque lo único que hay en ese tabique es un enchufe y la toma de la antena, y no hay problema en sacarlas fuera.

  • Si quieres podemos poner otro interruptor a la entrada del salón para poder encender las luces de las dos zonas de forma independiente.
  • Ah, pues sí. Eso estaría muy bien.
  • Podemos hacer una roza en la pared para llevar el cable hasta la caja.
  • La podéis hacer pegada a los tubos de la calefacción que así casi ni se ve.
  • Hummm. Es una buena idea, sí. Y como vamos a quitar el enchufe de la tele, si quieres te puedo poner un par de enchufes nuevo en esta pared, para que puedas enchufar la tele.
  • Ah, pues me vendría genial, porque en esta casa casi no hay enchufes y tengo regletas empalmadas a otras regletas por todos los sitios.
    regletas-empalmadas
  • Pues ya que tengo que hacer el agujero en la pared para meter el enchufe, si quieres te saco otro para la habitación que está al otro lado de la pared… ¿Qué habitación está al otro lado?
  • La mía.
  • Pues no creo que haya ningún problema en ponerte un enchufe más. A no ser que por el otro lado hubiera una viga o algo así…
  • No, no hay nada.
  • ¿Puedo verla, por si acaso?
  • Sí, claro. Lo único es que tengo la cama sin hacer…
  • Eso da igual.
    (Fuimos para la habitación)
    Bueno, pues efectivamente no hay ninguna viga ni pasa ningún tubo, así que no habría problema en poner un enchufe.
  • Pues genial.
  • Hummmm. ¿Esa habitación la has decorado tú?
  • Sí.
  • Tienes muy buen gusto. Me gusta la pared de ladrillo visto y están muy bien combinados los colores… Y muy aprovechado el espacio.
  • ¡Gracias!
  • Bueno, pues en principio no creo que la obra lleve más de un día o dos.
  • ¿Y cuando podríais empezar?
  • Tengo que llamar a tu casera. Si me hace el ingreso el lunes, podríamos empezar a tirarlo el martes, y el miércoles lo tendrías terminado.
  • ¡Genial!

¡Así da gusto! ¡Qué rapidez!
Cuando se fue, le escribí a mi hermana:

  • Se acaba de ir el albañil, me ha dicho que la semana que viene me tiran el tabique. ¡Yuhuuuuuuuu!
  • Jaja, pues que bien.
  • Síííííííí. Además me ha parecido majísimo.
  • “¿Majísimo?” Hummm, ¿al final lo has recibido en lencería? :-P
  • Noooo, idiota. Lo he recibido vestida normal, jajaja. Acaba de llegar de la calle, así que estaba vestida como en la foto que te he mandado hoy del look mañanero.
    look_diario
  • Ah, pues muy mona.
  • Mejor que en lencería, ya te lo digo yo, jajaja.
  • Bueno, ¿pero entonces el albañil es un posible candidato al propósito de “12 meses, 12 causas”?
  • Nooooo, no fastidies… jajaja. Que es un señor mayor. De este lo único que quiero es una relación estrictamente profesional. ¡Que podría ser mi padre!
  • Ahhh.
  • Ya sabes: si todavía pudiera ser mi hijo
  • Jajajajajaja.